Una brujula para la travesía del mal

Vida y destino Vasili Grossman

En Memoria del mal, tentación del bien: Indagaciones sobre el siglo xx, Todorov nos recuerda que “el siglo de las tinieblas no es sombrío de cabo a rabo. Algunos de los individuos que caminaron por él pueden servirnos de guías en esta travesía del mal”. Vasili Grossman es el primero de su lista, y Vida y destino es la novela del siglo xx si intentamos comprender el totalitarismo. Pocos relatos o incluso libros de historia llegan tan lejos como Grossman en mostrar que la raíz del totalitarismo (nazismo y estalinismo) se encontraba en la sumisión y degradación del individuo. Antes y después de esta novela se conocieron testimonios de la vida en los campos del Gulag soviético (E. Ginzburg, V. Shalamov, A. Solzhenitsyn) y en los campos de concentración nazis (Primo Levi, Etty Hillesium, Eli Wiesel o Imre Kertész, Paul Celan o J. Semprún). La obra de estos autores nos recuerda en qué consiste nuestra humanidad y cómo los mecanismos, tan racionalmente perfectos, que regían toda la vida y la muerte en los campos de concentración (nazis y soviéticos) y en la época de Stalin, no pudieron con todo. Si esto es un hombre titula Primo Levi el primer tomo de sus memorias. Vida y destino muestra además cómo el sistema de terror se basaba en la violencia y en la delación y sólo así podía resistir. 

Vassili Grossman (1905-1964), escritor y periodista soviético, pasó de la sumisión al estalinismo a la lucidez y al enfrentamiento. La novela cuenta la historia de la familia Sháposhnikov y la batalla de Stalingrado. El relato se abre con la vida de los presos soviéticos en un campo nazi, Grossman muestra vidas en toda su hondura y su miseria, personas alentadas por ideales puros, pero que cometieron las peores traiciones. Los protagonistas son Víktor, físico-teórico reconocido por Stalin, que traiciona a su esposa y vivirá el miedo a ser delatado; y su cuñado, Krímov, comisario del Ejército Rojo, a quien delatará su propia esposa. Vida y destino se suele comparar con Guerra y Paz; Grossman, a diferencia de Tolstoi, no busca mostrar la grandeza, las escenas sobrecogen por la pequeñez de lo mostrado, Stalingrado se reduce a lo sucedido en la casa 6/11 y el siglo xx podría verse en el relato de cómo la madre de Víktor Shtrum (y de Grossman, ambos judíos) y David, niño huérfano, mueren como “muñecos” en la cámaras de gas, escena que todo el mundo debería leer.

Texto Antonio Martínez Illán [Com 96, PhD 03]. Ilustración Nerea Armendáriz [Com 96]

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Published in: on agosto 20, 2010 at 1:59 pm  Dejar un comentario  

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