Origen


Inception
Director: Christopher Nolan

Guión: Christopher Nolan. Intérpretes: Leonardo DiCaprio, Joseph Gordon-Levitt, Ellen Page, Marion Cotillard, Cillian Murphy, Michael Caine, Tom Berenger, Lukas Haas, Ken Watanabe, Tom Hardy, Pete Postlethwaite. 148 min. Jóvenes. (V)
Firmado por José María Aresté
Fecha: 6 Agosto 2010

En un futuro no muy lejano, una técnica permite introducirse en los sueños ajenos. Y en su subconsciente la persona “asaltada” puede desvelar a sus “asaltantes” secretos ocultos, de valor lucrativo o que permiten su manipulación. Cobb lidera un grupo de “ladrones de sueños”, que desea dejar tal actividad. Pero acusado del asesinato de su mujer, y alejado de sus dos hijitos en Estados Unidos, recibe de Saito, un hombre poderoso, una oferta que no puede rechazar: deberá sumergirse en la cabeza de Robert Fischer, heredero de un imperio económico, e implantar en su mente, como si fuera una idea propia, la liquidación del conglomerado que creó su padre; a cambio podrá reunirse con los suyos e iniciar una vida nueva.

Christopher Nolan, guionista y director, prueba de nuevo que es uno de los cineastas más creativos de la actualidad. Logra entregar una historia imaginativa, de extraordinarias cualidades hipnóticas, sólida en su compleja arquitectura narrativa, y –para qué negarlo– difícil de seguir. El mérito es lograr que el espectador no se pierda demasiado, entienda el meollo de la cuestión –la tentación de evitar la realidad entreteniéndose en otros mundos más atractivos pero no verdaderos, al estilo Matrix– y vibre con la inmersión en el mundo de los sueños en tres niveles, donde el riesgo de no despertar, y las soluciones improvisadas a los obstáculos que surgen, proporcionan muchas emociones.

Las imágenes son de gran belleza, los mundos que se pueden crear dentro de un sueño deslumbran, verdaderamente se puede innovar y crear con los efectos especiales: véanse los momentos de no-gravedad, pura magia. Pero además, Nolan acierta en la definición de personajes y conflictos, y en el atinadísimo reparto. Leonardo DiCaprio (Cobb) brilla en otra historia “mental” tras Shutter Island, con su trastornada esposa, Marion Cotillard, a la que no puede olvidar. Su drama familiar se despliega con gran habilidad gracias al personaje de Ellen Page, una universitaria brillante que sabe adivinar lo que oculta a sus “compañeros de sueños”. Destaca también su colega de equipo, interpretado por Joseph Gordon-Levitt. Hay espacio para la sorpresa, y el modo en que discurre el plan de “sembrar” en la cabeza de Fischer –bien, Cillian Murphy– conduce a un clímax espléndido, de inesperada poesía.

Anuncios
Published in: on agosto 24, 2010 at 3:10 pm  Dejar un comentario  

Mis tardes con Margeritte

La tête en friche
Director: Jean Becker

Guión: Jean Becker, Jean-Loup Dabadie. Intérpretes: Gérard Depardieu, Gisèle Casadesus, Maurane, Patrick Bouchitey. 82 min. Jóvenes-adultos.

Firmado por Fernando Gil-Delgado
Fecha: 28 Julio 2010

Germain, cincuentón cuasi analfabeto, lleva una vida tranquila en un pueblecito cualquiera: sobrevive haciendo pequeños trabajos y vendiendo legumbres de su pequeño huerto; pasa las tardes con sus amigos en el café local, mantiene un romance con Anette, conductora de autobús, y procura cuidar lo mejor que puede a su insoportable madre, que lo detesta. Un día, en el parque, conoce a Margueritte, una adorable ancianita cuya única ocupación es leer y releer sus novelas favoritas. Entre estos dos seres surge una curiosa amistad materno-filial que los enriquecerá a ambos.

Becker, que comenzó su carrera cinematográfica haciendo cine negro, desde el año 1995 (Elisa) nos ha acostumbrado a un registro completamente diferente. Su estilo se ha hecho más sencillo, y gusta retratar personas y situaciones que rebosan humanidad. La fortuna de vivir, a la que sus seguidores vuelven una y otra vez, se ha convertido en la referencia obligada de este cineasta.

Basada en una notable novela de Marie-Sabine Roger, responde plenamente al modo actual de trabajar de Becker. Se trata de una oda a la vida, que se manifiesta en lugares sencillos –Becker adora los pueblos y la sabiduría popular– y con gente sencilla, con pequeños problemas, con sus pequeñas mezquindades, pero todos ellos retratados como personas amables, llenas de humanidad. La cámara de Becker, llena de ternura, fotografía ese milagro, la improbable amistad entre dos personajes a los que separan 45 años y 50 kilos.

Historia pequeña, pero contada maravillosamente. Becker es un maestro, capaz de dar relieve a las cosas más nimias, que componen la mayor parte de las vidas cotidianas de la gente. A ello hay que añadir la perfecta elección de los actores: un Gérard Depardieu capaz de hacer de analfabeto sin caer en el ridículo, y la veteranísima Gisèle Casadesus (94 años), encantadora y ligeramente maliciosa ancianita, en la cima de su arte. Entre los dos hacen casi toda la película, que avanza con su presencia y sus palabras –acción propiamente dicha no hay–, despiertan un formidable carrusel de emociones y hacen que el espectador salga de la sala con una sonrisa en la boca.

Published in: on agosto 24, 2010 at 2:59 pm  Dejar un comentario  

¿Dónde compensa nacer hoy?


El país perfecto no existe, pero el semanario Newsweek (23-30 agosto 2010) publica un dossier en el que señala las mejores opciones del momento atendiendo a variables como el modelo educativo, la competitividad económica, la calidad de vida o el sistema sanitario.

Aceprensa
Fecha: 20 Agosto 2010

No cabe duda de que el éxito del deporte español, aderezado con triunfos en toda clase de disciplinas y coronado por la consecución del Campeonato del Mundo de Fútbol, ha hecho crecer la autoestima y la proyección internacional de España. Pero también es bien cierto que los informes y ranking elaborados por instituciones o medios de comunicación prestigiosos –no necesariamente por su cuenta de resultados- la categoría de “éxitos deportivos” no suele incluirse entre los pilares que caracterizan a un gran país.

Ocurre con el ranking publicado recientemente por el semanario Newsweek (23-30 de agosto de 2010), que trata de responder a la pregunta: “Si nacieras hoy, ¿cuál sería el país que te proporcionaría la mejor oportunidad de vivir una vida sana, segura, razonablemente próspera e intensa socialmente?”.

Evidentemente, si hubiera un país así el trasvase demográfico sería tan grande que haría oscilar el planeta, pero en realidad no existe y por eso el estudio se compone de diferentes categorías: Educación, salud, calidad de vida, competitividad económica y entorno político.

España se sitúa en el puesto número 21 de los cien países analizados, justo por detrás de Bélgica y Singapur y por delante de Israel e Italia. No parece una mala posición, pero lo más significativo es que sólo aparece en unos de los listados divididos por categorías, el dedicado a la salud, en el que ocupa la cuarta posición por detrás de Japón, Suiza y Suecia y por delante de Italia, Australia y Singapur. Los realizadores del ranking señalan que “las naciones europeas continúan bien situadas en esta categoría, incluso en el caso de países como España, que a pesar de haber sido duramente golpeados por la crisis financiera y el colapso del sector de la construcción mantienen un sistema de salud de gran nivel”.

Primero, Alemania
Por otro lado, el estudio reconoce que medir la “calidad de vida” es complicado ya que este concepto puede asociarse a aspectos diferentes. Teniendo en cuenta factores como la salud, la seguridad y la posibilidad de vivir una vida decente, el país que ocupa el primer puesto es Alemania por delante de Estados Unidos y Francia. Que el bastión de la joie de vivre quede por detrás de los americanos se debe, según el estudio, al mayor peso del factor “riqueza”.

En lo que al dinamismo económico se refiere, Estados Unidos lidera en varios de los capítulos de esta categoría. Pero se ve superado por una micronación como Singapur, cuyo éxito se debe principalmente a su modelo de capitalismo estatal pero también porque en una generación ha logrado transformar lo que era tan sólo una barriada en una de las naciones más prósperas de la tierra.

Lecciones para mejorar en la educación

En educación, Finlandia, Corea del Sur y Canadá lideran el grupo de naciones desarrolladas, y Kazajstán, Polonia y Cuba se sitúan a la cabeza de los países en vías de desarrollo.

“A los diez años muchos niños no tienen posibilidad ni de aprender a leer ni de manejar conceptos básicos de matemáticas y es la edad en la que los retrasos comienzan a ser irreversibles”, afirman Mona Mourshed y Fenton Whelan, consultores de McKinsey que analizan el informe.

Tan sólo unos pocos sistemas educativos logran reducir este déficit. Finlandia, por ejemplo, garantiza que todos los niños completen la educación básica con un riguroso nivel. “Si se pregunta en un distrito del país por los niños que no han terminado el ciclo básico te pueden dar hasta los nombres”. En Estados Unidos, las KIPP Schools (Knowledge is Power Program) matriculan estudiantes de las familias más pobres y se aseguran de que casi todos se gradúen en secundaria. Singapur ha logrado reducir la brecha educativa de las minorías étnicas del 17 al 5%.

Profundizando en esta categoría, según McKinsey, los modelos de éxito mencionados enseñan algunas lecciones al resto:

Matricular a los niños en el colegio lo antes posible. En 1960 se inició un estudio con un grupo de alumnos procedentes de entornos desfavorecidos. Sólo a algunos de ellos se les dio la oportunidad de asistir a un curso preescolar de calidad. 35 años después se comprobó que los que asistieron al colegio antes ganaban más dinero, tenían mejores trabajos y menos probabilidad de estar en prisión o divorciados.

Ser conscientes de que los niños invierten más de la mitad de las horas activas fuera del colegio. Por el contrario, los estudiantes que asisten a las KIPP Schools invierten un 60% más de tiempo en la escuela que la media de estudiantes americanos. Llegan antes, se van más tarde, prestan mayor atención e incluso van a clase los sábados. También en Chile, en 1996 prolongaron el horario escolar hasta añadir el equivalente a dos años más de colegio al final de la etapa escolar.

Invertir mayor esfuerzo en la formación de los profesores. Algunos estudios realizados en Estados Unidos demuestran que los estudiantes aprenden hasta tres veces más con los profesores más eficientes que con otros maestros. El sistema educativo en Singapur es muy exigente en la contratación de profesores, en su evaluación periódica y en su formación continua, incluyendo sistemas de incentivos para premiar a los mejores.

El valor de la atención personalizada. En Finlandia los niños que empiezan a tener dificultades reciben apoyo personalizado por parte de sus profesores. Aproximadamente uno de cada tres estudiantes finlandeses también reciben anualmente ayuda extra de un tutor.

El sistema sanitario de Japón

“Para evaluar el éxito de un sistema sanitario hay que tener en cuenta tres cuestiones: la calidad, la cobertura y el coste. En todas ellas, Japón se sitúa entre los primeros países”, señala T.R. Raid, autor del best seller The Healing of America: A Global Quest for Better, Cheaper, and Fairer Healt Care.

Japón tiene la esperanza de vida más alta y los mejores ratios de recuperación de casi todas las enfermedades. La tasa de mortalidad infantil es menos de la mitad de la tasa de Estados Unidos.

La cobertura del sistema sanitario japonés se extiende a todo el mundo, también a los inmigrantes ilegales –como en España– e incluye los gastos de atención física, mental, dental y de hospitalizaciones de larga duración. Los japoneses son los mayores usuarios de atención médica. Un japonés puede ver al médico una media de quince veces al año. La media de estancia por ingreso en un hospital es de 20 noches mientras que en Estados Unidos es tan sólo de cuatro.

Además, Japón ofrece estas atenciones a un precio irrisorio. El país asiático invierte 3.500 dólares por persona en atención sanitaria cada año mientras que Estados Unidos gasta 7.400 dólares y todavía deja a millones de ciudadanos sin cobertura.

Published in: on agosto 24, 2010 at 2:39 pm  Dejar un comentario  

Separados pero iguales en la escuela

Firmado por Aceprensa
Fecha: 20 Agosto 2010

Desde que el Departamento de Educación de Estados Unidos dio nuevas reglas en 2006 para permitir la educación diferenciada por sexos en la enseñanza pública, las escuelas de este tipo están proliferando. Este año, según datos de la asociación nacional de Single Sex Public Education, 540 escuelas públicas han adoptado fórmulas de este tipo. Un reportaje publicado en el magazine del Washington Post (8-08-2010) cuenta la experiencia de algunas de estas escuelas.

En cuanto a la organización, existen tres modelos: las llamadas “dual academy”, en las que chicos y chicas van al mismo colegio, pero mantienen clases separadas, excepto en ocasiones especiales; colegios mixtos con clases diferenciadas por sexos únicamente en determinadas materias; y colegios que son solo de chicos o de chicas.

Las escuelas con educación diferenciada son particularmente populares en los distritos urbanos que tienen amplias poblaciones de minorías, y que a menudo son los que tienen más problemas de calidad académica. Estas escuelas abundan más en el sudeste del país, y especialmente en Carolina del Sur, donde miles de niños participan en programas de este tipo en 160 escuelas públicas, mientras que otras tantas están considerando esta opción para el próximo curso.

Una de las principales ventajas de las clases separadas es que las diferencias entre chicos y chicas pueden explotarse en beneficio de ambos, dice Leonard Sax, psicólogo, autor de libros como Why Gender Matters que aboga por la enseñanza diferenciada.

De hecho, en las escuelas visitadas para el reportaje, las clases de chicos son más movidas y competitivas, mientras que las de chicas con más ordenadas y dedicadas al trabajo en equipo.

Menos estereotipos por géneros

La presencia de chicos y chicas en las mismas aulas no equivale a realizar la igualdad entre hombres y mujeres. Esta es la conclusión de un artículo de síntesis sobre los resultados de la coeducación, escrito por Marie Duru-Bellat, investigadora de Sciences Po, publicado en la Revue de l’OFCE, nº 114 (julio 2010).

El artículo presenta una síntesis de lo que desvela la investigación en educación sobre el funcionamiento de las clases mixtas. La síntesis muestra que en la vida diaria de la clase se reproducen los estereotipos de los roles sociales masculinos y femeninos.

Los estudios atribuyen parte de la responsabilidad a los educadores por exigir de modo diferente a chicos y a chicas. Marie Duru-Bellat toma como ejemplo las materias científicas. Inconscientemente, los educadores esperan más de los chicos en estas materias, y por lo tanto les exigen más. En cambio, prestan menos atención a las chicas, a las que se supone menos dotadas en estas asignaturas.

En cambio, en las clases no mixtas, al no haber esta diferencia de trato, las chicas tienen más facilidad para destacar plenamente.

Otra observación sobre las clases mixtas es que las relaciones de competencia entre los sexos refuerzan su diferenciación. En los grupos mixtos, los estereotipos de lo masculino y lo femenino tienden más a afirmarse. Las chicas tratan de evitar la confrontación con los varones. Por su parte, los chicos tienden a afirmar su virilidad, lo que da lugar a un despego por las exigencias escolares y a obtener peores notas. A la inversa, en las clases no mixtas chicos y chicas no tienen complejos para hacer elecciones escolares distintas de lo que se espera de su género.

La conclusión de la socióloga es que la simple instauración de la coeducación no produce los resultados esperados en términos de igualdad. Por lo cual habría que plantearse seriamente la posibilidad de volver a las clases diferenciadas por sexos, al menos de un modo parcial y puntual.

Published in: on agosto 24, 2010 at 2:21 pm  Dejar un comentario  

En tiempo de prodigios


Marta Rivera de la Cruz

“En tiempo de prodigios” es la novela finalista del Premio Planeta.
Me parece que es una novela relatada como por envíos, primero suceden los viajes a Oxford y Londres dónde conoce a su íntima amiga, luego el año del cáncer de su madre, después el desastre amoroso con el novio de siempre y muy al final la historia de Silvio
Cecilia tiene 35 años. Su mejor amiga, le pide que cuide de vez en cuando a su abuelo Silvio mientras su familia está ausente. Cecilia comienza a visitar al anciano con regularidad y pronto (de hecho, con una rapidez inverosímil) se convierte en confidente de un secreto que Silvio nunca había revelado.
A partir de este momento se alterna el relato del presente de Cecilia con la historia de Silvio, desde su infancia en Ribanova (pueblo en el que la autora desarrolla otra de sus novelas, “Hotel Almirante”) hasta los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Intercalado entre estos párrafos introspectivos, el relato de Silvio sigue el ritmo de una historia de aventuras.
La verdad es que todo está contado con cariño, atención y mucha bondad: sobre todo lo referente a la enfermedad de su madre por la que demuestra un amor inmenso y unos detalles muy cercanos.
Pero la historia del espía Silvio es floja y se va haciendo poco a poco según aparecen las fotos que Silvio le presenta a Cecilia y los personajes son bastantes previsibles. El estilo, académico y correcto antes que brillante, despoja de vida al relato de Silvio, donde la intriga avanza lentamente y por caminos ya transitados. Además, la autora hace un esfuerzo por sacar de la crisis a la protagonista y trazar un círculo en el que se vislumbre cierta esperanza para su futuro. Pero el intento, precipitado al plantearse ya en el último tercio, resulta forzado e inverosímil.
Lo mejor que se puede decir de la novela es que está llena de buenas intenciones. Un ejemplo es el duelo de la protagonista por la muerte de su madre, su descripción del amor filial y su reconciliación final con el dolor y la pérdida. Se acepta de muy buen grado la educación esmerada que ha recibido en su casa de Ribanova. Pero la historia deja un regusto de tristeza notable y su mayor problema es que todas estas intenciones no cristalizan en un texto con vida propia

Published in: on agosto 22, 2010 at 5:28 pm  Dejar un comentario  

La mujer y el hombre: el amor es cosa de dos

El sueño de los héroes
Adolfo Bioy Casares

Como toda buena novela, El sueño de los héroes es, a su manera, muchas novelas. A simple vista, trata del carácter misterioso del destino que llega a cumplirse aunque los seres humanos hagan lo imposible para que no se llegue al terrible término acordado. También se puede leer de muchas otras formas, pero a mí me gusta pensar que es, sobre todo, una bella y sencilla historia de amor entre un hombre y una mujer, Emilio y Clara. Desde el Werther de Goethe han circulado infinitos relatos torrenciales sobre esta pasión que nos une y nos divide. Sin embargo, la mayoría de las veces, tengo la impresión de que los lectores, más que comprender a los dos amantes, nos hemos quedado conociendo a uno solo (normalmente, un varón, por cierto). Pero, de entrada, el amor es cosa de dos. Gracias a él, tendemos a mejorar y de pronto empezamos a ver al otro y al mundo que nos rodea con ojos distintos. Es lo que le sucede al propio Emilio Gauna, quien se vuelve observador gracias a su amor por Clara.

El sueño de los héroes muestra el camino de un enamoramiento y su plenitud, a la vez que nos permite entender por qué un hombre es tan distinto de una mujer. Es una lección simple, pero para nada superficial. Aparentemente él lleva las riendas de la relación, mientras que ella adopta un papel sumiso. En realidad, Emilio es mucho más ingenuo y tarda mucho más en percibir los matices de la vida. Sus intereses se vuelcan hacia el exterior, mientras que Clara trata de construir un hogar en común, un proyecto acaso menos excitante que las inquietudes que Emilio tiene en la cabeza, pero que les permitiría a los dos llevar en adelante una existencia dichosa y sosegada.

Hoy día muchos se plantean las diferencias biológicas entre hombre y mujer como un problema exclusivamente cultural. Para el feminismo radical los sexos son intercambiables y se definen como géneros. Adolfo Bioy Casares, que sabía bastante de los hombres y mucho más de las mujeres, escribió esta novela, acaso su mejor obra, donde se limitó a contar una historia de seres humanos corrientes, sin las pasiones sobrehumanas propias del folletín o del amor en tiempos coléricos, pero iluminada por la escritura elegante, el sentido común y la magia de un final que, al decir de Enrique Vila-Matas, es uno de los mejores de la historia de la literatura.

Texto Javier de Navascués [Filg 87, PhD91]. Ilustración Luis Grañena

Published in: on agosto 22, 2010 at 4:58 pm  Dejar un comentario  

La Providencia: tirando del hilo

Retorno a Brideshead
Evelyn Waugh

Era costumbre que en las noches de “gran tensión familiar” lady Marchmain leyera algún pasaje en voz alta después de la cena. Aquel día, su hijo Sebastian ni siquiera había bajado al comedor. Se revolvía en su habitación, solo y borracho, presto a librar un incierto combate contra mundum. La tensión era opresiva y lady Marchmain eligió un fragmento de La sabiduría del padre Brown. El protagonista es un cura católico metido a detective que logra atrapar al ladrón “con un anzuelo y una caña invisibles, lo bastante largos como para dejarle caminar hasta el fin del mundo y hacerle regresar con un tirón del hilo”. Escuchaban el relato los otros tres hijos de lady Marchmain, y Charles Ryder, amigo de Sebastian, compañero de sus francachelas universitarias y cómplice más o menos reciente de sus inquietudes. Es decir, compartían las pesquisas del padre Brown los principales personajes de Retorno a Brideshead, la novela que escribió Evelyn Waugh con el propósito declarado de mostrar “la influencia de la gracia divina en un grupo de personajes muy diferentes entre sí, aunque estrechamente relacionados”. La sobremesa literaria cierra la primera parte del libro y abre la puerta a la decadencia sólo aparente de sus protagonistas: lady Marchmain muere poco después, Sebastian acaba alcoholizado en Marruecos, su hermana Julia se casa y se divorcia antes de prometerse a Charles Ryder —que ha adquirido cierta fama como pintor, y que también se separa de su esposa—, y Cordelia, la hermana menor, desiste de hacerse monja y se enrola de enfermera en la guerra civil española. Mientras todos ellos avanzan a trompicones por la vida, se va apagando el esplendor de la mansión familiar y Europa se asoma al abismo de la II Guerra Mundial. Se podría decir que la novela es el retrato sutil y minucioso de una época, y que dibuja con maestría todos los matices de la psicología humana, y que esconde algunos pasajes de la tortuosa biografía del autor, y que describe “la desilusión sin causa” o “una especie de fatal insatisfacción y hartazgo previo de vivir” —en palabras de Manuel Hidalgo, uno de sus prologuistas—, y todos esos resúmenes serían ciertos, pero Retorno a Brideshead es mucho más: hay que llegar hasta las páginas finales, y asistir a la agonía de lord Marchmain, y compartir el propósito insospechado de Julia —“no puedo estar fuera del alcance de su misericordia”—, y oírle explicar a Cordelia cómo serán los últimos años de Sebastian, y acompañar al oficial Charles Ryder en su inesperado regreso a Brideshead, para intuir que detrás del escaparate de los acontecimientos, más allá de las fiestas refinadas, los viajes a Venecia, la estética, los cigarros turcos, los vinos añejos, los amores y los desamores, hay un pescador que ha ido soltando hilo con paciencia, y que se prepara ya para dar el tirón definitivo.

Texto Javier Marrodán [Com 89, PhD 00]. Ilustración Pedro Marrodán

Published in: on agosto 22, 2010 at 4:26 pm  Dejar un comentario  

La maternidad: secretos y misterios de una madre


El nacimiento
Alexéi Varlámov

Nace un niño. Un niño cualquiera, sin nombre. Uno de tantos en la nueva Rusia que no sabe lo que tiene que hacer ni cómo alegrarse por los recién llegados. Nace un niño y los grandes momentos de la Humanidad empequeñecen, porque nada es más necesario ni determinante. La vida empieza, y de golpe llega todo lo demás.

Alexéi Varlámov (Moscú, 1963) muestra en esta novela corta la complejidad de sentimientos que una mujer y un hombre descubren ante el nacimiento de un hijo al que ya no esperaban. Ese niño, prematuro y enfermo, ilumina miedos, rencores, ilusiones y necesidades ensombrecidas por un matrimonio sin amor, que deberá reencontrase a los pies de una cama de hospital mientras trata de asumir todo lo que esa criatura ha sacado a la luz. Varlámov, autor de varias novelas cortas y biografías aún no traducidas en España, se ha atrevido a desvelar algo que, por tan pequeño y tan grande, es difícil de ver en la literatura.

En esta novela destaca sobre todo la profundidad del punto de vista de la mujer, que no se queda en la alegría y ternura superficiales y simplificadoras, sino que muestra esos secretos o misterios que, como decía María Zambrano, no pueden decirse con la voz “por ser demasiado verdad”: la aprensión ante un cuerpecillo arrugado, el terror de no saber cómo quererlo o la fe instintiva de quien se sabe acompañado en el mayor sufrimiento. También muy pocas veces se ha ahondado tanto en los sentimientos contradictorios de un hombre ante su primer hijo recién nacido (sólo Levin compartiría con él el desconcierto de un estornudo), ni se ha explicado de manera tan sutil la necesidad del padre de compartir sus silencios en el bosque o el asombro ante el amor absoluto. Varlámov encuadra esta historia imprescindible en un hogar desnudo y en los hospitales moscovitas de hace apenas una década, y ese ambiente desolador y victimista subraya aún más el milagro que el hombre ha disfrutado siempre sin caer en la cuenta de que era un milagro: vivir.

Texto Beatriz Gómez Baceiredo [Com 99, PhD 06]. Ilustración Carlos Cebrián [Com 91]

Published in: on agosto 22, 2010 at 4:20 pm  Dejar un comentario  

El fuego de la bondad sigue encendido

La carretera
Cormack Mc Carthy

En 1922 T. S. Eliot publicaba “La tierra baldía”, un poema que reflejaba con imágenes inolvidables el horror de lo vivido en la I Guerra Mundial. En su magnífica novela La carretera, con la que ganó el premio Pulitzer de 2007, Cormack McCarthy (Rhode Island, 1933) presenta también una tierra baldía, un futuro mundo gris y desahuciado que agoniza tras una catástrofe nuclear. Apenas se dan detalles de la explosión que redujo el mundo a un campo inmenso de frío y cenizas. El paisaje que recorren los dos protagonistas de La carretera, un padre y un hijo sin nombre propio, es monótonamente gris; nada queda ya que recuerde la originaria belleza del mundo, no hay colores en el campo, el mar o el cielo; ni sonidos fuera de incendios esporádicos que llenan con su crepitar el frío de la noche.

Los protagonistas viajan por una carretera rumbo al sur con la esperanza de sobrevivir al frío. El viaje es penoso, van siempre al límite de las fuerzas, tirando de un carrito de supermercado donde llevan unas cuantas latas de comida y algunas herramientas elementales que les ayudan a subsistir. No son los únicos supervivientes. Durante el viaje padre e hijo encuentran a su paso un paisaje humano aún más desolador que el que ofrece la naturaleza. En contraste con el padre que procura proteger a su hijo y transmitirle como legado la dignidad de la humanidad perdida, aparecen a lo largo del camino grupos de hombres convertidos en caníbales, en los que se condensa toda la crueldad y la degradación humana.

McCarthy se inspiró en su propia experiencia de la paternidad para escribir La carretera; una noche, en un hotel de El Paso, mientras su hijo dormía, asomado a la ventana imaginó lo que sería de aquel lugar dentro de unos siglos, imaginó las montañas con los restos de un incendio, imaginó la responsabilidad que tendría frente a su hijo de ocho años y lo que querría para él. Ese fuego que McCarthy veía en las montañas lo observaba con más fuerza y claridad en la inocencia del chico que protagoniza su novela.

El fuego interior de la humanidad que lucha por no rendirse a la maldad, aun cuando todo a su alrededor parece excusarle de la responsabilidad de ser un hombre cabal, un hombre bueno. Es precisamente la esperanza de mantener encendida esa llama interior de la bondad humana lo que tira del argumento entero de la novela, del padre y del hijo. A la vez que el padre vela constantemente por proteger a su hijo, el chico es un relicario sagrado para el padre. Una presencia que le recuerda, sobre todo cuando la necesidad de sobrevivir le empuja a claudicar de sus convicciones morales, que, en medio de la devastación, siempre queda el resplandor de la dignidad, el calor que irradia el respeto por el hombre. Mientras las cenizas no lleguen al corazón humano, el mundo tiene futuro. Es más: esa lucha por mantener vivo el fuego de la bondad a la que está llamado el hombre es lo único que puede hacer que en esa tierra baldía germine un brote nuevo, como una promesa de salvación. Como una nueva alianza entre Dios y el hombre tras el diluvio.

Texto Corina Dávalos [Com+Fia 05]. Ilustración Diego Fermín

Published in: on agosto 22, 2010 at 4:14 pm  Dejar un comentario  

El viaje interior: el penútimo apocalipsis

El corazón de las tinieblas
Joseph Conrad

El marinero Marlow es el tipo de narrador al que Joseph Conrad (1857-1924) recurre en varias de sus obras. Su presencia como contador de historias produce un maravilloso efecto. Hace que El corazón de las tinieblas –convertida en la novela más famosa de Conrad– sea un verdadero relato, una ensoñación con tiempo propio. Crea en el lector una sensación de ser capturado por lo increíble: esa mezcla de absurdo, sorpresa y aturdimiento que constituye la atmósfera de los sueños.

El transcurrir de la narración sigue el curso del río Congo. Navegar aguas arriba nos lleva hasta el foco de las sombras, donde se encuentra una inesperada luz. El viaje fluvial hacia el corazón de la oscuridad es una purificación poética por el roce con la crueldad inhumana –cuyo responsable último es Leopoldo II, rey de los belgas– y con la hostilidad de una naturaleza impenetrable.

En el más remoto lugar navegable se halla el punto en el que la experiencia interior se hace reveladora. Es lo que persigue todo escritor y todo lector: encontrar la realidad detrás de una farsa. En esa habitada devastación está Kurtz, cuyo rescate es el objetivo del viaje. Pero con lo que allí se tropieza Marlow es con un hombre que se ha convertido en nada a fuerza de exaltarse locamente a sí mismo. El centro de las tinieblas, el horror mismo del vacío, es el propio Kurtz, agente de una compañía de marfil que se ha transmutado en un semidiós para los nativos. Se ha convertido en un fantasma surgido de detrás de la nada.

Marlow, que es un hombre leal, lucha por el alma de Kurtz. Sólo se encuentra con el vacío. Pero esa oquedad le revela a él su humanidad esencial. La soledad conduce a Kurtz hasta el espanto. A Marlow le libera de sí mismo y de su propia vaciedad. Antes de morir, Kurtz sólo consigue exclamar lo único que lleva dentro: “¡El horror! ¡El horror!”. Marlow puede darse cuenta, al regresar, de que se ha encontrado a sí mismo. Y el lector experimenta el prodigio de repetir, él también, ese viaje interior.

Texto Alejandro Llano. Ilustración Carlos Iraburu [Arq 91]

Published in: on agosto 22, 2010 at 4:08 pm  Dejar un comentario