Las 10 noticias

Published in: on diciembre 27, 2010 at 4:22 pm  Dejar un comentario  

Reir alarga la vida

Published in: on diciembre 25, 2010 at 7:52 pm  Dejar un comentario  

El Papa felicita la Navidad con un retablo de Gaudí

Published in: on diciembre 25, 2010 at 7:44 pm  Dejar un comentario  

Bendición Orbi et Urbi

Published in: on diciembre 25, 2010 at 7:31 pm  Dejar un comentario  

Se enciende el nuevo árbol de Navidad 2010

Published in: on diciembre 17, 2010 at 6:39 pm  Dejar un comentario  

La princesa Thurn und Taxis escribe sobre su fe

Published in: on diciembre 17, 2010 at 6:30 pm  Dejar un comentario  

Denunciada la “intransigencia china”

Published in: on diciembre 17, 2010 at 6:22 pm  Dejar un comentario  

Las palabras de Victoria Gillick han sido decisivas

Las siguientes palabras de Victoria Gillick en Relato de una madre, pgs. 30-33 hechas con buen humor y enérgico optimismo, bien pueden ser un aviso de navegantes para todo lo que vino después por no hacer caso a la advertencia de Pablo VI.

Las relacio­nes conyugales, decían los grupos contraceptivos, iban a ser más estables, más armoniosas y mucho menos cargadas de ansiedad que en cualquier tiempo ante­rior, gracias a la nueva actitud desinhibida hacia la sexualidad y a la procreación controlada. La contracepción eficaz traería, por fin, la igualdad de hombres y mujeres, tanto sexual como económica, y libraría al mundo de las plagas de la violación dentro del matrimonio y del abuso marital. Por último, merced a la revolución tecnológica del control de la fertilidad de la mujer, desaparecerían de la historia los niños no deseados o maltratados.

Y, sin embargo, aparece de pronto el Papa en medio de toda esa euforia y predice que lo que va a suceder es exactamente lo contra­rio de todo eso. Decía que el control fácil de la natalidad

«…conduciría a la infidelidad matrimonial y a un rebajamiento del nivel moral…» y que no hacía falta tener una gran experiencia de las flaquezas humanas para comprender que «… los seres humanos —especialmente los jóvenes, tan vulnerables en esta materia— necesitan más bien que se les anime a ser fieles a la ley moral, no que se les ofrezcan medios fáciles para evadirse de su cumplimiento…»

No se equivocaba el Papa. Pero, ¿a quién le preocupaban en aquellos años iconoclastas cosas del estilo del «nivel moral» o de la «ley moral»? «¡Qué estupideces!»: es lo que la gente decía al oír esas recomendaciones.

Hoy se puede establecer una relación, que mucha gente rechaza­rá como no comprobable, pero que a mí me parece muy significati­va: y es que, a lo largo de los últimos veinte años, en el tiempo en que más y más parejas han estado usando continuamente la contracepción, el número de divorcios ha crecido como la espuma. Algu­nos dirán que ello se debe simplemente a que la ley ha ido haciendo cada vez más fácil el divorcio. Otros añadirán que el divorcio fácil ha socavado el carácter indisoluble de la institución matrimonial. Incluso he oído que todo eso es resultado de la mentalidad, engen­drada por la sociedad de consumo, de desechar lo usado.

Me vienen a la memoria las palabras de Pablo VI cuando adver­tía que el fácil control de los nacimientos fomentaría la infidelidad matrimonial, el indiferentismo de los hombres y su agresividad sexual; y, nos guste o no, ahí está el hecho de que la «infidelidad matrimonial» y la «conducta irracional» son los dos motivos citados con más frecuencia en las causas de divorcio en estos años. En 1986, por ejemplo, casi la mitad de los divorcios fueron concedidos por el primer motivo, con 27.000 maridos adúlteros y 19.000 mujeres adúl­teras; mientras que la otra mitad de los divorcios fueron concedidos a 57.000 esposas a causa del comportamiento irracional de los ma­ridos.

¿No es muy posible que haya alguna relación directa o indirecta entre la contracepción continua y el derrumbamiento del matrimo­nio? Después de todo, se ha observado un aumento rápido de los conflictos matrimoniales en todos aquellos sitios donde se ha intro­ducido la contracepción a gran escala; aun en los países en los que el divorcio no está legalizado.

Estoy personalmente convencida de que la contracepción por sí misma daña todas las relaciones sexuales, ya sean dentro o fuera del matrimonio, no porque impida que se desarrollen niños, sino por­que impide que se desarrolle el amor.

Y, en esto, tocamos el fondo del asunto. Porque el mismo acto de la unión sexual no implica sólo a dos personas vivas, sino también a ciertos elementos vivos que están dentro de ellos dos. De modo parecido a como el sembrador arroja la semilla viva sobre la tierra fértil, el hombre entrega su propia semilla viva al cuerpo vivo de la mujer; y, si en ese momento el tiempo es el adecuado, ella conce­birá; si no, la semilla muere su muerte natural dentro de los proce­sos naturales del cuerpo de ella. En uno y otro caso, hay en su unión una apertura a la vida; y tanto en el hombre como en la mujer abunda una vida natural, no inhibida.

Sólo después de leer un artículo, escrito por un médico, en el que se explicaban los diferentes mecanismos de acción de los contracep­tivos, empecé a darme cuenta de cómo los métodos que impiden la concepción pueden de hecho causar un conflicto psicológico profun­do en quienes los usan. Y eso sucede en un nivel que, al principio, pasa totalmente inadvertido.

Con todos y cada uno de los métodos descritos —ya sea la píldora, el diafragma, el DIU, la esponja, los espermicidas o el preservativo— se procura, de modo deliberado, o matar directa­mente la semilla masculina o provocar en el cuerpo de la mujer un mal funcionamiento de su ambiente fértil. El artículo usaba de modo explícito las palabras «mata los espermios». Éstos no mueren una muerte natural, como lo hacen todas las cosas vivas, sino que son destruidos adrede mediante un dispositivo crudamente técnico o mediante un veneno químico.

En el cuerpo de la mujer que usa continuamente de la contracep­ción, sus ovarios, el útero y el cuello uterino no pasan a través de una fase naturalmente infértil; son hechos estériles de modo artifi­cial o mediante la destrucción de una vida nueva ya concebida. Y esa situación de muerte es aceptada por la pareja no durante unas pocas horas o días imprevistos, sino por largos períodos de tiempo.

Aquel artículo médico abría los ojos a quienes, como yo, no éramos expertos. Porque con mucha claridad iba revelando que, independientemente del método contraceptivo que se usara, todos ellos tienen este rasgo común: que su intención es destruir o incapa­citar directamente los elementos, vivos y potencialmente transmiso­res de la vida, de la pareja; ofreciendo de ese modo una contradic­ción absoluta con el acto sexual mismo. Y lo que es más: esa contradicción es conscientemente calculada de antemano, se aplica a todos y cada uno de los actos sexuales, esté o no la mujer en su fase fértil.

Mientras la pareja trata de expresar su total e incondicional amor mutuo, los contraceptivos que ellos están usando intencionadamen­te les están diciendo al mismo tiempo —a veces a un nivel casi subliminal— que el don físico, sexual, de cada uno está siendo rechazado por el otro. La contracepción es por ello una negación fundamental del amor sin condiciones. El amor contraceptivo es, por ello, una contradicción, una paradoja. Porque si el amor total exige la entrega total de sí mismo, la donación total, la contracep­ción convierte al don en incompleto, a la entrega en condicionada.

Quizá en tiempos pasados, cuando la finalidad de la relación sexual era considerada casi exclusivamente procreativa, podría no haberse considerado que era muy dañino que una pareja intentara limitar ese potencial por algún procedimiento externo. Pero noso­tros vivimos ahora en una época post freudiana, en la que se com­prenden mucho mejor las dimensiones psicológicas y espirituales del amor sexual. Y, sin embargo e irónicamente, vemos que se nos anima a ignorar esas ideas y a convertir en mutuamente hostiles el cuerpo del hombre y el de la mujer; y se pretende que ese proceso continuo de antipatía fisiológica artificial no provoque daños dura­deros. ¿Podrá una relación amorosa sobrevivir mucho tiempo —o, por lo menos, sobrevivir alegre— cuando la mutua atracción corpo­ral se expresa de modo continuo y deliberado como destrucción corporal programada?

¿Es razonable, por ello, esperar que los matrimonios puedan vivir con esa mentira y conservar, sin embargo, toda la finura de sus emociones, en momentos en que cada uno de ellos es tan vulnerable a los humores, las necesidades, los deseos, los temores y las espe­ranzas del otro?

Published in: on diciembre 16, 2010 at 5:26 pm  Dejar un comentario  

Cristianos en Afganistan


Talibanes asesinan a 10 médicos de International Assistance

 Un grupo de refugiados cristianos  afganos que escaparon a la India para salvar sus vidas han descrito las dificultades que se enfrentan en su tierra natal, donde los musulmanes convertidos al cristianismo son condenados a muerte. Este grupo de cristianos invitan a la comunidad internacional a pedir oraciones para que el gobierno afgano no les condene a muerte.

 En Afganistán, el gobierno de Hamid Karzai está apoyado militarmente por una fuerza multinacional, en la  hay tropas españolas, para garantizar la democracia, frente al totalitarismo yihadista de los Talibanes.

El régimen de Afganistán, presidido por Hamid Karzai condena a muerte a los musulmanes que abandonan su religión y se convierte al Cristianismo. Los cristianos son ejecutados públicamente, tal como determina la Sharia. Ésta ley exige la pena de muerte al apostata. La ejecución debe ser pública, para enseñar al resto de fieles como se acaba si a alguno se le pasa por la cabeza el abandonar el Islam.

 Vijaykumar Singh, de Editores de la Biblia de India ha lanzado un llamamiento a los cristianos de la India y el mundo a orar y expresar su apoyo a los afganos musulmanes convertidos al cristianismo que fueron condenados por cargos de conversión y condenado a muerte el 31 de mayo de 2010. En declaraciones a la agencia Asia News, Vijay Kumar Sing, dijo: “Necesitamos la ayuda de los cristianos de todo el mundo para evitar que el gobierno afgano arrestar a los cristianos de habla afgano-dari y les condene a muerte en ejecución pública”[1]

Los afganos consideran que su país es 100%  musulmán. Una cadena de televisión local, Noorin TV, recientemente transmitió un documental mostrando las fotos y videos de “afganos convertidos al Cristianismo” y reveló los nombres y mostraron los rostros de los supuestos cristianos conversos afganos.

 Esto fue suficiente para provocar disturbios y manifestaciones en todo Afganistán, con manifestantes que exigían una acción firme para hacer cumplir la Constitución afgana, basada en la Sharia, la detención a los culpables, y la  ejecución de cualquiera que renegase su religión en favor de otra. Informes desde el interior de Afganistán ya hablan de numerosas detenciones en los últimos días, así como las denuncias de tortura de los detenidos, en un esfuerzo para extraer a la fuerza los nombres de otros cristianos conversos afganos. Un legislador afgano afirmó que “matar a un musulmán que se convierte al cristianismo no era un crimen”

Cristianos afganos están pidiendo a sus compañeros cristianos que “oren por ellos, hagan oír sus voces y logren que la comunidad internacional presione al gobierno afgano para que detenga la matanza, persecución y ejecución de los cristianos afganos, y nos de la libertad de religión, así como que seamos respetados y aceptados como cristianos afganos”

 La mayor parte de los países que intervienen en Afganistán son de poblaciones cristianas. Es un deber ético exigir a los gobiernos de estas naciones que dejen de apoyar al régimen de Hamid Karzai.

 Si no se reclama en España  por la libertad al presidente del Gobierno Rodríguez Zapatero así como también en el resto de países a sus respectivos gobernantes, los cristianos afganos acabarán como los tres campesinos cristianos que fueron decapitados el 11 de junio de 2010 por miembros del grupo islamista Abu Sayyaf en el sur de Filipinas. Las autoridades militares sospechan que el grupo de Puruji Indama es también el autor del asesinato de otros tres civiles cristianos cometidos el pasado 4 de junio cerca de la aldea de Sumisip, en Basilan. Abu Sayyaf fue fundada en 1991 por un grupo de fieles muy devotos y creyentes muy fervientes del Islam y ex combatientes de la guerra de Afganistán contra la entonces Unión Soviética. Abu Sayyaf es la franquicia local de la Yemaa Islamiya, el brazo de Al Qaeda en el Sudeste Asiático.

Published in: on diciembre 10, 2010 at 5:32 pm  Dejar un comentario  

Descubren un test que evita las muertes por cancer

Published in: on diciembre 10, 2010 at 4:12 pm  Dejar un comentario