De Virgen a Virgen

          Hace una semana estaba en Covadonga. Una familia quería perfeccionar y conservar su amor, ya probado con cincuenta años de fidelidad, a los pies de la Madre, de la Santina, con una Misa en la Cueva, el sacramento de la Alegría, la Confesión, para el mayor número de los familiares (no hay dedos en las dos manos para contar los que confesaron) y una agradable comida con muchos detalles de regalos que entre bromas y veras emocionaron al personal. 

            El lunes salía para Córdoba, atravesando tanta tierra como Pelayo en sus buenos tiempos. Aunque no venía a cobrar soldada alguna, sin embargo pude comprobar una vez más “ese algo común que esta primavera nueva  une a millones de vecinos de esto que llamamos España. Ese aire compartido, físico y emocional, es un punto de dolor y es un golpe de ganas de vivir en cercanía”. El texto es de mi amigo filólogo Marius, del que luego hablaré. 

              Ayer, jueves, fui al Santuario de Andujar, a su patrona, Nuestra Señora de la Cabeza en lo alto de la Sierra. De Virgen a Virgen. Bien distintos son los campos, los paisajes y, quizá, los paisanajes pero cuando se quiere amar y rezar ya no hay tantas diferencias. Entre los que íbamos a la romería había uno de la tierra que nos contó un chascarrillo: por lo visto toda su familia descendía de uno de los pueblos de la vecindad jienense y uno del pueblo, un tanto redicho, se refería a la dicha estirpe espetando un “Sí, todos ellos son moribundos de Porcuna” Pues la verdad es que se rezaba muy bien en el camarín de la Virgen de la Cabeza. Antes pasamos por un pasadizo, todo él lleno de cuadros de advocaciones de la Virgen, cuyos devotos han visitado también este sitio santificado por la presencia materna de María. Cientos de imágenes de la Madre y entre ellas, claro está, la de Covadonga. Salimos del camarín y bajamos a una especie de patio donde nos encontramos con la historia y su poesía: “Doce de agosto, en la noche, mil doscientos veintisiete. Juan Alonso, pastor maneo, que vino de Colomera, sobre esta peña cimera (…)¡Peregrino, besa bien la peña, reza, que en ella estuvo sentada, como un hecho prodigioso, la Virgen de la Cabeza!” Así que, efectivamente, besamos con devoción aquellas peñas de granito ya pulido por millones de besos Luego fuimos por el poblado que está lleno de casas de hermandades que hacen allí estación el ultimo domingo de abril que es el gran día de la fiesta. Las hay de muchos sitios hasta de Madrid y de la Mancha y, claro está, de todas las pueblos andaluces. Allí nos explicaron que es la romería organizada más antigua de España.  

          Como colofón al día nos fuimos al pantano de El Encinarejo  del río Jándula dónde tuvimos la oportunidad de apreciar lo hermosa que es la tierra que se pisa y las plantas, animales y flores que la adornan: así que fui contándole a mi amigo filólogo Marius los preciosos nombres de las pequeñas plantas. Él en una crónica para un periódico del otro extremo de España corrobora: “La luz sostenida del último día de marzo permite, digo, caminar por el campo andaluz. Un nativo me enseña a nombrar plantas en un paisaje elemental: el parduzco tomillo, los jarales blancos o malvas, el amarillo jaramago, el dorado viejo de la flor de la encina (¿pero es que también la encina florece?), el aleteo de una garceta, alondras en su vuelo bajo en esta Andalucía alta. Hay palabras que conocía sólo por la literatura y que, oh maravilla, nombran realidades que hoy reconozco (el ‘amarillo jaramago’ que menciono arriba)”. 

Published in: on marzo 30, 2007 at 6:18 pm  Dejar un comentario  

Murió soñando y sonriendo

Han pasado ya unos meses del fallecimiento de Don Luis Adaro y los ecos de su vida siguen reflejando un carácter fuerte para la amistad y el cariño, para el trabajo y el honor y también para el humor y el agasajo. Estos dos aspectos los recuerdo por la atención que en las últimas semanas de su vida le presté como sacerdote de la Prelatura del Opus Dei. A Don Luis le asistía en sus atenciones materiales de viajes, paseos y otros menesteres Pablo cuyo cariño y respeto por Don Luis fue creciendo de día en día. Solía Pablo llamarme por indicación de Don Luis para que me acercara a confesarle y algunos días para llevarle la comunión. Cuando se trataba de esto último, venía Pablo con el coche y me llevaba a la casa y con todo cuidado y atención Pablo me acompañaba y me precedía abriendo las puertas y encendiendo las luces por dónde iba a pasar el Señor que yo llevaba en la teca, muy cerca del corazón en el bolsillo interior de mi chaqueta del cleryman, u otras veces de la sotana.  La primera vez que me pasó he de reconocer que me sorprendió y en cierto modo me predispuso a la contra. Don Luis había tenido la idea, y así me lo dijo después de un tiempo prudencial en que él se recogía para rezar después de comulgar, de agasajarme tomando un ligero aperitivo. Me dijo con un cierto tono guasón: “Y si le hace unas patatinas fritas con un vinín” Me deje querer y pude apreciar que a él también le gustaba las patatinas y el quesito manchego y las aceitunas y el vino clarete que nos tomábamos.Esto se repitió varias veces. La última el mismo día en que falleció, pues por la mañana antes del mediodía me acompaño Pablo y fui a llevarle la comunión y también le confesé. 

Pero lo que no sabía hasta hace unos días, según me contó Pablo es que ese mismo día, Don Luis después de comer se retiró a descansar. Que pasó un tiempo y Pablo oyó unas susurros como de risas o regocijo que venían de la habitación donde reposaba aquel. Se intranquilizó y fue a la habitación a ver si le pasaba algo y no vio más que a Don Luis que dormía plácidamente y que tenía una apreciable sonrisa en su semblante. Pasó otro tiempo más largo y la próxima vez que le vio tenía la misma expresión, pero ya había fallecido.

Published in: on marzo 27, 2007 at 6:23 pm  Comments (1)  

Matrimonio y familia IV

1.       Conceptos básicos sobre el hombre según la antropología cristiana 

Hemos visto que el matrimonio y la familia se asientan en la naturaleza humana y responden a su verdad originaria según la quiso su Creador. Importa repasar aunque sea someramente cuáles son esos conceptos básicos sobre el ser humano y su obrar según una antropología que esté de acuerdo con una visión creatural del hombre y con una finalidad inserta en una historia de salvación eterna: es decir una antropología cristiana, pues errores antropológicos nos podrían llevar muy lejos y ciertamente no al fin previsto por Dios. 

a.       La persona en el mundo

      i)             La persona humana es unidad de cuerpo y alma.

La diferencia con otros seres materiales incluidos los animales es que la persona humana es su cuerpo, pues es un cuerpo animado, dotado de alma o espíritu. No sólo es el mas perfecto animal sino que a diferencia de cualquier animal es un cuerpo personal. Y el alma, creada directamente por Dios, no es una alma encerrada en un cuerpo, sino que es el alma de este cuerpo, con el que constituye una única e irrepetible persona

     ii)           La persona humana no es simple parte del mundo.

Ni en el tiempo, ni en el espacio la persona humana se encuentra existiendo de una manera determinista, sino que el hombre y la mujer ejerce un dominio del mundo que le rodea por su inteligencia y su libertad de tal manera que ese mundo, ese lugar en el mundo es su lugar que define y donde refleja su personalidad. Sobre el tiempo lo domina y por eso posee una biografía que va más allá de inclinaciones, automatismos o condicionamientos, pues tiene un futuro libre. Por ello, en el tiempo y en el lugar es donde la persona va perfeccionando su ser por sus decisiones, siendo así el artífice de su propia realización. 

b.       Libertad y realización de la persona

      i)                    La persona es dueña de sí y del mundo por su libertad.

La realidad externa puede condicionarle, pero es radicalmente fuente y principio de sus propias acciones de tal modo que, en circunstancias normales, es capaz de proponerse en su libre decisión aquello que más le perfecciona, a pesar de los condicionamientos del medio. Además es capaz de perseverar en el bien elegido, aunque haya otros aspectos del bien que puedan ser mas atractivos o fáciles.

       ii)                   La persona se construye por sus actos libres.

Las decisiones libres producen efectos que quedan fuera de la persona: un trabajo realizado , una sonrisa ofrecida, etc. Son los llamados efectos transitivos, pues pasan, salen más allá de la persona. Pero hay otras decisiones que, al no responder a un mecanismo automático del ambiente, aportan un sentido implicándose en ello como causa.         

Esta implicación personal produce una huella en la persona, una inclinación directiva en ella: el que dice una mentira, además de la mentira producida, se hace mentiroso. Por las decisiones libres la persona humana se edifica o desedifica a sí mismo. Estos son los llamados efectos intransitivos o inmanentes del obrar humano.

       iii)                 Además construye su futuro por su capacidad de compromiso

La vía por la que el hombre se adelanta al tiempo, en un presente abarcando el futuro, es por el compromiso, pues a sus decisiones plenas de sentido le siguen una búsqueda de finalidad. Y cuanto más valioso sea el fin elegido mayor perfeccionamiento producirá en el sujeto, pues producirá un efecto intransitivo mejor. De aquí que el proponerse un fin que corresponda a los valores y bienes mas auténticos y definitivos, es lo que llevará a esa persona a tener una unidad interior mas perfecta que se puede llamar auto posesión y autogobierno  y que lleva a la verdadera realización personal.

         iv)                 La unidad en la persona entre su querer y su obrar.

La persona está llamada a una meta: a alcanzar la auto posesión precisamente para que sea posible el don de sí, ya que malamente se puede dar lo que no se posee. Por ello la realización plena de la persona es la entrega de si por el amor. Esto que es una meta, ya lo hemos dicho, es también una tarea a través del actuar con sentido. 

2.       La persona, llamada a la plenitud del amor.

a.       La persona no es solitaria, es solidaria.La persona no sólo no es solitaria, sino que no puede vivir sin relacionarse con los otros en el sentido de ser para otro Su condición de ser social le lleva no sólo a necesitar a otros, sino que para entenderse a sí mismo necesita no solo de algo, sino de alguien: ha de interactuar como en un espejo viendo en el otro su propio yo, otra persona 

b.       La persona se realiza por el amor

      i)                    El reconocimiento debido al “otro”

El auto reconocimiento en el otro pide de mi un trato que lo valore por sí mismo, por ser alguien (no para algo), de modo incondicional. A esta manera de conocimiento y trato se llama amor, pues es reconocido como un fin en sí mismo, no como simple medio para conseguir algún objetivo. Por eso el amor tiene un valor absoluto (no relativo a otro fin) Y por ello sólo Dios y las personas son amables –dignos de amor-, mientras que las criaturas no personales son a lo sumo apetecibles, deseables por ser convenientes para conseguir algo.

        ii)                   Amor, servicio y perfección de la persona

Añadimos ahora que el amor es el acto propio de la libertad, no sólo por ser la vía del desarrollo de la persona, sino también por ser la principal muestra de su riqueza y dignidad. Pero añadamos enseguida que “a la persona no le basta cualquier amor: ha de ser una amor verdadero, es decir que corresponda a la verdad del ser y de la vocación del hombre” (Instrucción Familia, 2)         

Quien reconoce el valor absoluto del otro y corresponde a su dignidad con la respuesta libre del amor, entonces se da cuenta que está en función del bien del otro y eso es lo que se llama servicio.            Si el acto propio de la libertad es el amor, la obra propia del amor es el servicio, de tal manera que produce en las personas, este servicio, un efecto intransitivo que enriquece profundamente. Por ello quien emprende esta tarea de aprender a amar así, llega a ser persona en plenitud y por ello no tiene necesidad de los beneficios que el amor le pueda reportar: ya está bien pagado y enriquecido en el amar. 

c.       El amor, vocación fundamental de la persona

      i)                    El hombre, creado por amor y para amar
Dios, que es amor y “vive en sí mismo un misterio de comunión personal de amor” (Familiaris consortio, 11) como hemos visto ha creado al hombre por amor y para amar
           

Desde el “principio” el Creador “inscribe en la humanidad del hombre y de la mujer la capacidad y la responsabilidad del amor y de la comunión” y así puede decirse con todo fundamento que el amor constituye la “vocación fundamental e innata de todo ser humano” (Familiaris consortio, 11) 

      ii)                   Dos caminos a la plenitud del amor

Los cristianos sabemos por Revelación que existen dos caminos de realización integral de esta vocación personal al amor: el matrimonio y la virginidad o celibato por el reino de los Cielos (cfr CEC 1618-1619)     

Compendio 342. ¿Es el Matrimonio una obligación para todos?El Matrimonio no es una obligación para todos. En particular Dios llama a algunos hombres y mujeres a seguir a Jesús por el camino de la virginidad o del celibato por el Reino de los cielos; éstos renuncian al gran bien del Matrimonio para ocuparse de las cosas del Señor tratando de agradarle, y se convierten en signo de la primacía absoluta del amor de Cristo y de la ardiente esperanza de su vuelta gloriosa.

CEC 1620 Ambas realidades “vienen del Señor mismo. Es él quien les da sentido y concede la gracia indispensable para vivirlas conforme a su voluntad y por su valor y significado cristiano son inseparables y se apoyan mutuamente”

Published in: on marzo 24, 2007 at 1:04 pm  Dejar un comentario  

Mis recuerdos de Don Álvaro

Como leemos en la website Opus Dei, hoy 23 de marzo celebramos el aniversario del fallecimiento en Roma de D. Álvaro del Portillo, Obispo Prelado del Opus Dei y primer sucesor, fidelísimo sucesor, de San Josemaría Fundador de dicho Opus Dei. Ya se ha hecho tradición que tal día como hoy se hagan en muchas ciudades, y en gran parte de ellas en la catedral de la diócesis y presidido por el propio Obispo,  funerales in sufragio por el eterno descanso de su alma. Todos en la Obra estamos profundamente convencidos de su santidad pero, como él mismo decía al referirse a los primeros años posteriores a la muerte de Josemaría Escrivá, en los que también en muchísimas ciudades se ofrecian sufragios, que estos eran de ida y vuelta pues subían a Dios como ofrenda de cariño filial y bajaban para mejorar y aprovechar al que los ofrecía.

         Muchos recuerdos tengo de D. Álvaro, ya que estuve en Roma en los años 1970-1973, es decir en vida del Fundador, y veía en D. Alvaro un ejemplo a imitar para ser buen hijo y buen hermano. Este es, quizá,  el recuerdo que más profundamente se halla en mi, de aquellos años de convivencia y, concretamente el cariño que ponía en atender y cuidar con autentico amor y respeto filial a nuestro Padre. Él, junto con D. Javier, velaban para que tanto sus necesidades  espirituales como materiales estuvieran siempre atendidas.

      Pero también tengo grabado por varias vivencias el deseo que tenía de que nos empapáramos al maximo de las enseñanzas de San Josemaría pues para eso estábamos en Roma. Más en concreto recuerdo como en las tertulias con el Fundador que en algunas ocasiones teníamos, D. Álvaro se solía sentar en un sillón en los extremos de la concurrencia como para dejarnos más cercanos al Padre y cuando, varias veces me pasó, me acercaba a él para saludarle y estar con agrado a su lado siempre, o con el gesto o con la palabra, me indicaba que el objeto de mi atención debía estar puesto en San Josemaría. A veces empleaba la expresión en él tan corriente y castiza ¡Qué perdemos el tiempo!

        También estamos recurriendo a su intercesión miles y miles de personas, sobre todo para cosas de familia y trabajos ya que estamos persuadidos, a nivel personal, de su valimiento delante de Dios

         Como señala la hoja informativa de su Causa de Beatificación, la Congregación para las Causas de los Santos, organismo de la Iglesia que instruye los procesos de canonización, aprobó que para el estudio de la vida de don Álvaro del Portillo se abrieran dos tribunales: uno de la diócesis de Roma; y otro de la Prelatura del Opus Dei.

         El 5 de marzo de 2004 tuvo lugar la sesión de apertura del tribunal del Vicariato de Roma. El cardenal Camillo Ruini, vicario del Santo Padre para la diócesis de Roma, presidió el acto.

         El 20 de marzo, el prelado del Opus Dei presidió la apertura del tribunal de la Prelatura.

Published in: on marzo 23, 2007 at 9:09 am  Comments (1)  

El testimonio del testigo

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Les presento un comentario sujestivo sobre un problema actual: la proliferación de libros mas o menos esotéricos donde no se sabe hasta que punto los autores confunden la historia con los deseos y los sueños. Lo recojo de Alfa y Omega, en su sección de Libros y es una crítica positiva a un libro reciente de José Miguel García, Los orígenes históricos del Cristianismo, de Edicines Encuentro.

No pocos epígonos de la cultura contemporánea, de raíz y matiz gnóstico, se empeñan en hacernos pensar que hay nuevas formas colectivas de engañarse y de engañarnos. ¿Acaso el maremágnum de novelas sobre un supuesto Jesús de Nazaret, sobre los evangelios secretos, sobre las comunidades iniciáticas, no es un mensaje subliminal que pretende hacer creer al gran público que detrás del cristianismo lo que hay es un gran engaño?
No son muchos los autores españoles que se han dedicado con rigor al estudio de los orígenes del cristianismo, y que tengan tal capacidad pedagógica que lo que publiquen bien pueda ser texto para el especialista como para el profano. El profesor de la Facultad de Teología San Dámaso, de Madrid, José Miguel García, ha aprovechado sus apuntes de las clases de Teología, que imparte en la Universidad Complutense de Madrid, para presentarnos este curso de cristianismo, que hará las delicias de no pocos cristianos en permanente proceso de formación. Una de las características de este trabajo, amén de tener una sana preocupación por la propuesta cristiana y por la pedagogía que se deriva de esa propuesta, es que se enmarca en una pretensión explicativa de lo cristiano no reduccionista, abierta a la realidad del pasado y a la verdad de la realidad del presente. Embebidos en la metodología de las fuentes, no debemos olvidar que la duda sobre la fiabilidad de las fuentes cristianas, desde la nada aséptica neutralidad, se ha generalizado porque se considera imposible lo que se narra en los textos considerados como fuente; lo que cuestiona la credibilidad de los autores que, en los primeros momentos, escribieron sobre Cristo es el contenido de naturaleza sobrenatural. Son varias las novedades que, en el nivel de la gran divulgación, ofrece este libro. Una no desdeñable es la aplicación y explicación del hecho lingüístico del trasfondo arameo de los evangelios, con la conclusión de que esos libros se elaboraron en fechas más tempranas de las que propone la crítica exegética.
La verdad del cristianismo es la verdad del testimonio cristiano. El origen de la fe cristiana no se encuentra en lo que los apóstoles creyeron o imaginaron sobre Jesús, sino en los acontecimientos históricos de los que fueron testigos y, en no pocos casos, protagonistas. La fe cristiana se enraíza no en un deseo, una ilusión, una fuga de la realidad hacia adelante, sino en la Historia. El problema de la hermenéutica contemporánea de los evangelios no es sólo el problema de los presupuestos y de los supuestos del método. Es el problema de los prejuicios filosóficos que han instrumentalizado el estudio de los textos sagrados y de los contextos históricos de esos textos. Un prejuicio no menor es el que afirma que la presencia de lo sobrenatural es imposible, antes y ahora. J. Guitton escribió en el prólogo a una obra sobre la figura de M.-J. Lagrange: «No negáis en nombre de los hechos, en nombre de las excavaciones. Porque nosotros hemos demostrado que los hechos, las excavaciones, el conocimiento profundo de las lenguas y de los lugares, no contradicen el testimonio. Vuestra negativa no se fundamenta en la ciencia, sino en un axioma que consideráis extraído de la razón y que consiste en prohibir por anticipado el milagro».
José Francisco Serrano Oceja

Published in: on marzo 22, 2007 at 6:19 pm  Dejar un comentario  

La educación y sus patas

Reproduzco un artículo de mi amigo filósofo Francisco Santamaría publicado hoy en El Comercio, de Gijón que me parece interesante pues además de resaltar el papel de la familia en la educación de los hijos, llama la atención a la influencia de los medios de entretenimiento y ocio que sobre los niños pueden llegar a tener. Allá va.

Las tres patas de la educación

por Francisco de Borja SANTAMARÍA 

En mi anterior aparición en esta tribuna intenté argumentar que, si se descuida la educación del carácter moral de los jóvenes, de poco servirán los esfuerzos del sistema educativo por inculcarles una mayor conciencia acerca de los asuntos públicos. Educar la dimensión ciudadana es, sin duda, algo completamente necesario, pero está abocado al fracaso, si la calidad moral de las personas decae. En ese contexto, sostuve que el mejor –aunque no el único – ejercicio de ciudadanía consiste en ser una buena persona. El problema es cómo se consigue hacer buenas a las personas. El asunto no tiene nada de novedoso –es al menos tan antiguo como la reflexión filosófica- y es claro que no hay acción educativa que lo garantice: educar en la virtud –una acción que está mediada por la personalidad y la libertad del niño o adolescente- no tiene nada que ver con construir un edificio singular o con fabricar sofisticados artilugios.La cuestión, como digo, tiene poco de novedosa. Lo novedoso, en todo caso, es el contexto en que es preciso educar. Teniendo presente el contexto y sabiendo que no existen recetas mágicas, me ocuparé a continuación de los tres ámbitos fundamentales en los que se desarrolla la acción educativa, con el ánimo de, al menos, vislumbrar algunas claves de la educación del carácter moral, que, no lo olvidemos, es el objetivo más importante de la acción educativa.El primer ámbito y más fundamental en el que una persona forma su carácter moral es la familia. El intenso componente afectivo de la relación familiar estructura con una fuerza irrepetible, y normalmente desde su nacimiento, el carácter de una persona. Lo que se aprende –o no se aprende- en el hogar marca, no absolutamente pero sí indeleblemente, la personalidad.Nos encontramos aquí con la primera dificultad con la que se topa la acción formativa. Por una parte, está el problema de las familias desestructuradas, merced sobre todo al divorcio y al fenómeno de los hogares monoparentales, que va en aumento. Por otra parte, la incorporación de la mujer al trabajo y la creciente duración de los horarios laborales, hace que los niños disfruten cada vez menos de la compañía y del afecto de sus padres. Nos encontramos así con que los padres pierden muchas oportunidades de ir formando el carácter de sus hijos.Esto no tiene fácil solución. Desde un punto de vista social se impone el esfuerzo general para fortalecer la familia y por facilitar a los hombres y a las mujeres la conciliación del trabajo con su vida familiar. Pero otra parte de la solución reside en que los padres han de mantener una clara intencionalidad educativa. Los padres han de combinar cariño y exigencia para ir moldeando –en la medida en la que esto es posible- el carácter de sus hijos. Esto quiere decir que les tienen que inculcar hábitos de orden, capacidad de esfuerzo para conseguir las cosas, dominio de sus apetencias, asertividad, actitudes de respeto y cuidado por los otros, etcétera, etcétera. Es preciso decir, porque no se suele tener en cuenta, que la acción educativa de los padres ha de comenzar el mismo día que su retoño viene al mundo.El segundo ámbito en el que se desarrolla la formación del carácter moral es la escuela. Idealmente, la escuela actúa en este aspecto como “por delegación” de los padres. Ello significa que la escuela debe proponerse colaborar –no suplir- con la educación moral que persiguen los padres. La escuela actúa sobre el carácter moral de los alumnos, no tanto en la formación de hábitos –algo que en cierta medida también hace- cuanto en proponer un mundo coherente de valores aceptados socialmente, que contextualizan los valores que se afirman en el ámbito familiar.Y la tercera pata de la educación, la que tal vez en este momento histórico goza de una relevancia educativa que nunca hasta ahora había sido tan fuerte, son los productos elaborados por la industria del entretenimiento. Ya advirtió McLuhan de que quien trata de encontrar las diferencias entre educación y entretenimiento, muestra su total ignorancia en ambas materias. Los niños, adolescentes y jóvenes moldean su personalidad, en gran medida, a través de lo que les entretiene.En efecto, así como la acción educativa de los padres posee como componente principal la relación afectiva, el entretenimiento educa a través de su componente narrativo-emocional. Tengo la impresión de que en el ámbito educativo se ha tenido muy poco presente el carácter educativo –para bien o para mal- de las historias, de las narrativas que inciden en la imaginación, emociones y afectos de los niños y de los jóvenes.Lo novedoso del contexto cultural de la última centuria es que las narraciones –a través de películas, series y programas de televisión, videojuegos, cómics, música, revistas juveniles, etcétera- se producen industrialmente y llegan masivamente a millones de niños y adolescentes. Su capacidad de incidencia es inmensa y no parece que se encuentre articulada con la labor educativa de la familia y de la escuela. Por desgracia, en muchas ocasiones los relatos que, en su conjunto, ofrece la industria del entretenimiento son todo menos educativos En mi opinión, la educación del carácter moral no se resolverá satisfactoriamente mientras los distintos responsables de la industria del entretenimiento no asuman un decidido compromiso educativo; lo cual no exige que el mundo de la ficción se pueble de historias edificantes, sino que, simplemente, su narrativa no sea dañina.Lo que, en cualquier caso, no hay que perder de vista es que la educación del carácter moral es un objetivo educativo irrenunciable, que requiere del concurso de los padres, de la escuela y de los grandes proveedores de ficciones. El futuro de la educación es nuestro futuro.

Published in: on marzo 22, 2007 at 12:50 pm  Dejar un comentario  

El misterio del bien

Recojo en esta presentación unas páginas (pp. 13-14) del libro de Juan Pablo II, Memoria e identidad,  publicado en Madrid en el año 2005, La esfera de los libros, pues me impresionó, en su momento, la fuerte contraposición que establecía entre su propio sufrimiento y el de millones de seres, y el perdón como remedio de tanto mal.

http://www.esferalibros.com/libros/librodetalle.html?libroISBN=8497342836

el-misterio-del-bien.ppt

Published in: on marzo 22, 2007 at 11:52 am  Dejar un comentario  

Matrimonio y familia III

El oscurecimiento de la verdad del “principio

  1. La presión de los tiempos

a)      Tiempos de crisis.

Todos los tiempos han sufrido de modos diversos la presión del pecado sobre la visión original del matrimonio y la familia que este genera. Pero se puede también decir que hay en estos tiempos actuales y en países occidentales e incluso de vieja tradición cristiana un oscurecimiento de casi todas las realidades que conforman la verdad plena del matrimonio. Es lo que se ha venido en llamar la “crisis” actual de la institución matrimonial. Mas que crisis hay que hablar así, de multitud de focos de crisis que tienen como punto central el rechazo de la verdad objetiva de la naturaleza humana (lo que sea el hombre) que condicionará el comportamiento recto de este como persona (lo que debe hacer)

            Se podrían enumerar esa multitud de elementos pero para resumir a los puntos básicos y de fondo se puede decir que

·                 Se extiende un concepto de libertad individualista y subjetivo que evita todo compromiso

·                 Se desvincula la sexualidad de la dignidad de la persona: el sexo es un elemento de libre manipulación y uso

·                 Se sostiene que el matrimonio no es más que un convencionalismo mas fruto de una cultura determinada y que por tanto nada debe ser objetivo ni siquiera la relación entre matrimonio y descendencia

·                 Se considera la familia, por tanto, sin fundamento serio en la naturaleza humana y puede haber tantos modelos de familia como  abiertas sean las mentes: debe rechazarse la llamada, no sin intención, familia tradicional

b)      La ideología de genero

Pero, sin duda, la ruptura mas fuerte entre la realidad de lo que somos y de cómo justificamos la conducta respecto a la diferenciación sexual es aquella que pretende la llamada “ideología de género” y las teorías “queer” (Sobre las teorías “queer cfr M. ELÓSEGUI, Modelos de familia y heterosexualidad. El Estado y el derecho ante la realidad familiar en VV.AA, Cristianos y democracia, pp285-306).

Somos cuerpo. Desgraciadamente, en estos tiempos, ni verdades obvias como ésta están a salvo. Los extremos se tocan, y no es extraño que, casi en la misma frase, se afirme el dominio de la mente respecto al cuerpo (mi cuerpo es mío y hago con él lo que quiero) y el dominio del cuerpo frente a la mente (era la naturaleza, no podía evitarlo). Estos dos extremos ignoran que el cuerpo no es una posesión, sino la manifestación de la persona, el «engarce entre la libertad personal y el mundo», en palabras de la profesora Natalia López Moratalla, profesora de la Universidad de Navarra.  La naturaleza es tozuda y se empeña en manifestarse a través de las consecuencias de nuestros actos. 

2.      ¿Estamos ante una simple cuestión de opiniones? 

Parece ser que la crisis actual, como todas las crisis que en el mundo han sido, no se debe a que circulen opiniones más o menos involuntariamente equivocadas, como si fueran idus de marzo. Mas bien se debe a errores profundos teóricos sobre aspectos básicos de la naturaleza humana (la unidad de cuerpo y alma en la persona humana, el sentido de corporalidad sexuada, la libertad capaz de compromisos, el amor engendrador del don de la vida, etc). Y esos yerros no habrían podido asentarse en la cultura sin la complicidad de los desórdenes prácticos que llevan consigo. Por eso la solución de las crisis de todos los tiempos, también y especialmente de este, depende principalmente de la vida buena de las personas una por una, de los matrimonios, uno por uno y de las familias, una por una.

Sin embargo hay que reflexionar sobre sus causas y ver que siempre hay mentiras o verdades a medias que no están suficientemente clarificadas: por ejemplo

 ·                 La forma de entender la relación entre sexo y género hasta hace poco era discriminatoria contra la mujer, y es preciso cambiarla para hacerle justicia. Si se aplica una vinculación determinista entre sexo y rol social, tanto al varón como a la mujer se les niegan roles enriquecedores. Una justa comprensión de la relación entre sexo y género no es sólo una cuestión de justicia hacia las mujeres, al abrirles el acceso a lo público (lo que no implica su incorporación obligatoria al mundo laboral) sin denigrar su feminidad, sino que también ha de ayudar al varón a comprender su papel en el ámbito privado y en la paternidad.

·                 El matrimonio tradicional ha sido injustamente favorecido desde la religión y el Estado. El poder no ha reconocido el matrimonio para favorecerlo. El reconocimiento ha sido más bien fruto del esfuerzo de los esposos, a través de siglos de Historia, para cumplir fielmente sus deberes conyugales y familiares. Ese esfuerzo ha demostrado la bondad de este vínculo, y por eso se ha convertido en patrimonio jurídico.

·                 Adán y Eva son figuras puramente metafóricas usadas para justificar la inferioridad y dependencia de la mujer respecto del varón. Aunque el darwinismo puro creía que una especie sólo podía surgir de un grupo relativamente grande de otra a través de híbridos, la investigación reciente ha descubierto posibles cauces por los que una única pareja de varón y mujer, nacidos de una pareja de antecesores no humanos, podrían haber dado origen a la estirpe humana. Además, el relato bíblico, en su lenguaje, presenta a la mujer como intrínsecamente igual al varón, y a ambos, como los dos modos de ser persona.

·                 La libertad es un absoluto que no me puede determinar compromisos y mucho menos referencias al contenido ético de las decisiones. Este es un concepto de libertad que afecta a la base misma del concepto del amor conyugal. El amor es libertad, pero libertad de la criatura humana que es finita y limitada y no tiene todas las opciones disponibles. Si toma una, otras muchas quedaran en el tintero de lo posible. Esto nos llevaría al absurdo de que la máxima libertad sería no escoger nada, no hacer ninguna elección, así todas están abiertas

·                 A mi lo que me interesa es mantener abiertas las máximas opciones de bienes posibles y que la sociedad y el Estado me las otorgue sin limitación alguna. Pero se olvida que para pasar del bien posible al bien real se han de hacer elecciones y ejecutar decisiones que comprometen a unos y otros. El Cardenal Ratzinger antes de ser el papa Benedicto XVI escribió unos artículos que vienen reunidosen el libro Verdad, valores y poder. En el primero de ellos que además es un discurso de agradecimiento por haber sido nombrado membre associé étranger  de la Academia de Ciencias Morales y Políticas del Instituto de Francia, ocupando el lugar dejado por el físico ruso Andrei Sajarov, nos dice: “Nos hallamos ante la pregunta que Sajarov nos plantea hoy día a todos nosotros ¿Cómo puede el mundo libre afrontar su responsabilidad moral? (…) Una libertad cuyo único argumento consistiera en la posibilidad de satisfacer las necesidades no sería una libertad humana, seguiriía recluida en el ámbito animal. La libertad individual huera se anula a sí misma, porque la libertad del individuo solo puede subsistir en un orden de libertades. (…)La misma idea se podría expresar también así: el concepto de libertad reclama, por su misma esencia, un complemento que le proporcionan estos dos nuevos conceptos: lo justo y lo bueno. (…) La libertad requiere que los gobiernos y los que tienen responsabilidades se inclinen ante una realidad que se yergue indefensa y no es capaz de ejercer violencia alguna: la moral entendida como un lazo público y común” al servicio de la humanidad entera. Es difícil ver como puede la democracia, que descansa sobre el principio mayoritario mantener su vigencia sin referencia alguna a algo que es anterior y superior a la sociedad y a la familia, “sin introducir un dogmatismo que le es esencialmente extraño” 

Published in: on marzo 20, 2007 at 4:24 pm  Dejar un comentario  

Perseverar cantando

No somos pajaritos, pero por eso porque somos humanos con libertad e inteligencia, hemos de perseverar en la obra comenzada, como los pajaritos lo hacen sólo por instinto, cantando también.

perseverar.pps

Published in: on marzo 20, 2007 at 12:20 pm  Comments (1)  

Matrimonio y familia

null   Matrimonio y familia (2 ª Ed. )

Juan Ignacio Bañares / Jorge Miras

Una introducción sintética a los temas fundamentales sobre el matrimonio y la familia en la revelación cristiana. Los autores procuran mostrar razonadamente, a la luz de las enseñanzas más recientes del magisterio eclesial, la profunda coherencia de la doctrina y de la moral católicas con una visión integral de la persona humana.

Juan Ignacio Bañares (Barcelona), sacerdote de la Prelatura del Opus Dei, Licenciado en Filosofía e Historia de la Educación por la Universidad Central de Barcelona y Doctor en Derecho canónico por la Universidad de Navarra, donde es Profesor de Derecho Matrimonial desde 1984. Es Subdirector del Instituto de Ciencias para la Familia, de la misma Universidad, y desde su ordenación en 1979 ha trabajado con la juventud universitaria.

Jorge Miras (Ceuta), sacerdote de la Prelatura del Opus Dei, es Doctor en Derecho canónico y Doctor en Derecho por la Universidad de Navarra, en cuya Facultad de Derecho canónico enseña Derecho administrativo y desempeña actualmente la función de Decano. Es autor de numerosas publicaciones en el ámbito de su especialidad y ejerce su actividad pastoral desde hace casi veinte años en la atención de estudiantes universitarios,

Cód.: 145019 ISBN: 9788432136221

13,0X20,0 cms. 208 págs. Rústica

Published in: on marzo 19, 2007 at 11:00 am  Comments (2)