Blanca como la nieve, roja como la sangre

Autor: Alessandro D’Avenia con título italiano Bianca come il latte, rossa come il sangue, de la editorial Grijalbo. Barcelona (2010). 250 págs. y traducción de César Palma.
Firmado por Luis Ramoneda
Fecha: 29 Junio 2010
. La literatura protagonizada por adolescentes es abundantísima –podría formar casi un género aparte– y ha dado obras de indudable calidad que a menudo han influido en muchas generaciones. Alessandro D’Avenia es un italiano de treinta y dos años, doctor en Filología Clásica, profesor de un colegio y guionista. El éxito en Italia de su primera novela le ha abierto las puertas a la traducción a diversos idiomas.

Me ha gustado mucho esta novela, por su poesía, transcendencia, pasión y ternura. Se trata el tema de Dios con finura y cariño: Beatrice enferma de leucemia y descansa en el reposo de su Padre-Dios. Esto a Leo le desarma y le hace jurar en hebreo, pero al final hay arreglos por los padres y la amiga Silvia, que es buena, buena…

Leo, el protagonista, es un mal estudiante, pasota, buen deportista, desorientado, nada idealista, que tiende a culpar de todo a los demás y siente una especial inquina por los docentes, a los que considera parásitos, inútiles y fracasados. En primera persona, nos cuenta un año de su vida: las clases en el instituto, las relaciones con sus padres, el campeonato de fútbol con el equipo del colegio… y dos hechos que transformarán sus ideas y su conducta: la llegada de “El Soñador”, un profesor distinto, ante el que poco a poco sus manías y aversiones irán cambiando, y el enamoramiento de Beatrice…

El argumento es semejante al de otras novelas del género, pero con un ritmo ágil, buenos diálogos y un lenguaje cercano al de la gente joven, que, con el desarrollo de la acción, se va enriqueciendo como la vida del protagonista. El autor ha elaborado una trama a la que no faltan sorpresas ni tensiones y que da pie a que los protagonistas se planteen, de un modo nada forzado, las grandes cuestiones a las que nadie puede ser ajeno y cuya respuesta influye decisivamente en los comportamientos: Dios, el amor, el dolor, el bien y el mal, la muerte, la familia, la amistad, el sentido de la existencia…
Blanca como la nieve, roja como la sangre gustará a la gente joven, pero me parece muy recomendable también para padres y para profesores, pues ayuda a afrontar los problemas de la adolescencia de un modo valiente y atractivo, con miras altas que contrastan con la mediocridad individualista que algunos pretenden imponer. En las aulas, puede dar pie a interesantes y enriquecedores debates.

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Published in: on agosto 15, 2010 at 3:11 pm  Dejar un comentario  

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