Esperamos perdón

escena en el Evangelio especialmente significativa: cuando los judíos le presentan al Señor a una mujer sorprendida en adulterio:

“Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron: – «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?» Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo.

Los Padres de la Iglesia sugieren que el Señor escribía en el suelo: “no retires la paja en el ojo ajeno sin haber retirado la viga del tuyo”. De eso nos habla la Cuaresma y la Semana Santa: de la necesidad de mirar en el propio corazón para descubrir lo que no va y decidirnos a una conversión verdadera.

Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: – «El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra.» E inclinándose otra vez, siguió escribiendo. Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos. Y quedó solo Jesús, con la mujer, en medio, que seguía allí delante. Jesús se incorporó y le preguntó: – «Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?» Ella contestó: – «Ninguno, Señor.» Jesús dijo: – «Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más.».

Todos somos pecadores. Por eso, aquellos hombres quizás recordaron el salmo 18 donde se le pide al Señor: ¿Quién conoce sus propios errores? Purifícame tú de las faltas ocultas. Protégeme también del orgullo, que jamás me domine. El Cardenal Ratzinger solía citar al respecto un pasaje del Cantar de los Cantares: “nigra sum, sed formosa”, tengo manchas pero soy hermosa, y aplica esa frase a la realidad de la Iglesia, que es santa –porque su Autor es el Dios tres veces santo- pero está compuesta por pecadores. Es lo que se repite cada día en la Eucaristía, cuando la liturgia invita a pedir: “no mires nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia”.

El mismo Cardenal Ratzinger , en el Viacrucis del Coliseo Romano unos meses antes de ser elegido Papa, hacía ver el daño tan grande que nuestros pecados le hacen a la Iglesia:

“¿Qué puede decirnos la tercera caída de Jesús bajo el peso de la cruz? Quizás nos hace pensar en la caída de los hombres, en que muchos se alejan de Cristo, en la tendencia a un secularismo sin Dios. Pero, ¿no deberíamos pensar también en lo que debe sufrir Cristo en su propia Iglesia? En cuántas veces se abusa del sacramento de su presencia, y en el vacío y maldad de corazón donde entra a menudo. (…) ¡Cuánta suciedad en la Iglesia y entre los que, por su sacerdocio, deberían estar completamente entregados a él! ¡Cuánta soberbia, cuánta autosuficiencia! ¡Qué poco respetamos el sacramento de la Reconciliación, en el cual él nos espera para levantarnos de nuestras caídas! También esto está presente en su pasión. La traición de los discípulos, la recepción indigna de su Cuerpo y de su Sangre, es ciertamente el mayor dolor del Redentor, el que le traspasa el corazón. No nos queda más que gritarle desde lo profundo del alma: Kyrie, eleison – Señor, sálvanos (Cf. Mt 8,25)”.

Así que ya sabes, a hacer examen.

Por cierto, acerca de lo que escribía Jesús con el dedo en la tierra, ya os lo decía antes no lo sabemos con seguridad. Pero sabemos algunas cosas. Por ejemplo, sabemos que mientras Jesús se agachaba, callaba y arrastraba su dedo por el polvo de tierra, los otros, en pie, gritaban, juzgaban, acusaban, y condenaban. Y sabemos que, mientras los hombres nos acusamos y murmuramos unos de otros sin piedad, y pensamos, escribimos y criticamos de los otros, Dios mismo calla, se agacha, y con su Dedo divino, Jesús de Nazareth, escribe en la Tierra con su Sangre el perdón para los hombres… Sabemos también que la Mujer más maravillosa e inocente, la Virgen Madre, es llamada “Refugio de los pecadores”. Sabemos muchas cosas en realidad, y todo lo que sabemos es muy consolador. Pero, lo que Jesús escribía con el dedo en la tierra, eso no lo sabemos… Es bueno también darnos cuenta de que no sabemos.

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Published in: on marzo 21, 2010 at 1:20 pm  Dejar un comentario  

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