La Santa Madre de Dios (Agiostheotocos)

Sancta Maria, Mater Dei: es el título principal de la Virgen Santísima, y la razón de todos los demás (CCE, n. 495). Salve, sancta Parens, enixa puerpera Regem, qui coelum terramque regit in saecula saeculorum (Ant. De entrada)

Madre del cuerpo místico de Cristo, la Iglesia, y Madre nuestra (CCE, n. 963-970). Todas las gracias nos vienen a través de su mediación materna. Mater divinae gratiae. Que ames con locura a la Madre de Dios, que es Madre nuestra. (cfr. San Josemaría, Forja, n. 77). Es el inicio de ese camino que nos lleva a Jesús.:

Ahora sí que te digo con el corazón encendido: monstra te esse matrem! Y no me contestes tú: monstra te esse filium!; pues, aunque tengo conciencia de mi poquedad, yo no sé qué más puedo hacer. Si puedo algo más, ¡dilo, dilo y lo cumpliré con tu ayuda, porque solo no soy capaz (San Josemaría, Oración en la Villa de Guadalupe: 20-V-1970)

El fin de año, ocasión para hacer examen. Contrición por las faltas de correspondencia y agradecimiento por todo lo bueno que hemos recibido: Te Deum laudamus

Es muy grato a Dios el reconocimiento a su bondad que supone recitar un «Te Deum» de acción de gracias, siempre que acontece un suceso algo extraordinario, sin dar peso a que sea -como lo llama el mundo- favorable o adverso: porque viniendo de sus manos de Padre, aunque el golpe del cincel hiera la carne, es también una prueba de Amor, que quita nuestras aristas para acercarnos a la perfección. (San Josemaría, Forja, n. 609)

Benedicto XVI en la encíclica Spe salvi en el n 49, nos hace considerar como motivo de esperanza firme la estrella del mar, que es María:

Con un himno del siglo VIII/IX, por tanto de hace más de mil años, la Iglesia saluda a María, la Madre de Dios, como « estrella del mar »: Ave maris stella. ¿Cómo encontramos el rumbo? La vida es como un viaje por el mar de la historia, a menudo oscuro y borrascoso, un viaje en el que escudriñamos los astros que nos indican la ruta. Las verdaderas estrellas de nuestra vida son las personas que han sabido vivir rectamente. Ellas son luces de esperanza. Jesucristo es ciertamente la luz por antonomasia, el sol que brilla sobre todas las tinieblas de la historia. Pero para llegar hasta Él necesitamos también luces cercanas, personas que dan luz reflejando la luz de Cristo, ofreciendo así orientación para nuestra travesía. Y ¿quién mejor que María podría ser para nosotros estrella de esperanza, Ella que con su « sí » abrió la puerta de nuestro mundo a Dios mismo; Ella que se convirtió en el Arca viviente de la Alianza, en la que Dios se hizo carne, se hizo uno de nosotros, plantó su tienda entre nosotros (cf. Jn 1,14)?

María sabía todas estas cosas y las ponderaba en su corazón con confianza y agradecimiento pues conocía perfectamente los designios salvadores y misericordiosos del Dios Altísimo, como nos recuerda el Evangelio de la Misa de la Solemnidad de la Madre de Dios y de la Iglesia: Maria autem conservabat omnia verba haec, conferens in corde suo (Lc 2, 19).

Benedicto XVI, Spe salvi, 50: Tú viviste en contacto íntimo con las Sagradas Escrituras de Israel, que hablaban de la esperanza, de la promesa hecha a Abrahán y a su descendencia (cf. Lc 1,55). Así comprendemos el santo temor que te sobrevino cuando el ángel de Dios entró en tu aposento y te dijo que darías a luz a Aquel que era la esperanza de Israel y la esperanza del mundo. Por ti, por tu « sí », la esperanza de milenios debía hacerse realidad, entrar en este mundo y su historia. Tú te has inclinado ante la grandeza de esta misión y has dicho « sí »: « Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra » (Lc 1,38).

«4.Pero al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, 5 para redimir a los que estaban bajo la Ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. 6 Y, puesto que sois hijos, Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: «¡Abbá, Padre!» (2ª Lectura: Gal 4)

Benedicto XVI, Spe salvi, 50: Cuando llena de santa alegría fuiste aprisa por los montes de Judea para visitar a tu pariente Isabel, te convertiste en la imagen de la futura Iglesia que, en su seno, lleva la esperanza del mundo por los montes de la historia.

Recibimos el nuevo año con propósitos de mejora, de cambio personal. ¿Año nuevo, vida nueva? Se preguntaba en ocasiones como ésta, San Josemaría y se respondía que pensaba que un cambio de página de calendario no iba a dar tal casi mágico resultado. Más esperaba en la oración y la presencia maternal ante la cruz de Cristo de nuestra Señora

María, a quienes se acercan a Ella y contemplan su vida, les hace siempre el inmenso favor de llevarlos a la Cruz, de ponerlos frente a frente al ejemplo del Hijo de Dios. Y en ese enfrentamiento, donde se decide la vida cristiana, María intercede para que nuestra conducta culmine con una reconciliación del hermano menor -tú y yo con el Hijo primogénito del Padre.

Muchas conversiones, muchas decisiones de entrega al servicio de Dios han sido precedidas de un encuentro con María. Nuestra Señora ha fomentado los deseos de búsqueda, ha activado maternalmente las inquietudes del alma, ha hecho aspirar a un cambio, a una vida nueva. (San Josemaría, Es Cristo que pasa, 149)

Benedicto XVI, Spe salvi, 50: Desde la cruz recibiste una nueva misión. A partir de la cruz te convertiste en madre de una manera nueva: madre de todos los que quieren creer en tu Hijo Jesús y seguirlo. La espada del dolor traspasó tu corazón. ¿Había muerto la esperanza? ¿Se había quedado el mundo definitivamente sin luz, la vida sin meta? Probablemente habrás escuchado de nuevo en tu interior en aquella hora la palabra del ángel, con la cual respondió a tu temor en el momento de la anunciación: « No temas, María » (Lc1,30). ¡Cuántas veces el Señor, tu Hijo, dijo lo mismo a sus discípulos: no temáis! En la noche del Gólgota, oíste una vez más estas palabras en tu corazón.

Anuncios
Published in: on diciembre 31, 2007 at 6:47 pm  Dejar un comentario  
Tags: , , ,

The URI to TrackBack this entry is: https://jchordi.wordpress.com/2007/12/31/la-santa-madre-de-dios-agiostheotocos/trackback/

RSS feed for comments on this post.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: