El misterio de la alhóndiga

Vivíamos enfrente de la alhóndiga, en Miranda del Castañar. Más que enfrente, al lado, fuera de la muralla, a la derecha de la Puerta de San Ginés.  Pero me ronda con fuerzamirandapiedra.jpg la palabra enfrente, por aquello de opuesto, contrario. Nunca supe hasta tarde lo que era una alhóndiga, aunque  percibía unos detalles que me prevenían contra ella y me asustaban. La observaba desde una ventana pequeña que se asomaba en una muy alta tabla de pared de ladrillo viejo con traviesas de leño. Un agujero redondo rodeado de piedra viva de la propia alhóndiga era por dónde entraba mi sospecha. No desde la ventana pequeña, sino cuando bajaba a  la calle, veía unas argollas de hierro al lado de una puerta de tablones oscuros con puntas herrumbrosas que cerraba un hueco en arco. Por allí, intuía, no se podría salir jamás. Mamá decía que dentro se encontraban escondidos todos los aceites. Eran tiempos del estraperlo. Una noche se oyeron voces, cánticos y taconazos. Dijeron luego que montaron un tablao flamenco para unos artistas que vinieron desde Sequeros o Béjar. No se.

Dice el Diccionario etimológico de la Lengua española, el Corominas, que la palabra alhóndiga desde el año 1033, mas o menos, viene significando casa pública destinada a la compra y venta de trigo, y que viene del árabe fúnduq o ‘posada donde se alojaban los mercaderes con sus mercancías’ y ,fíjense ustedes a dónde nos llevan las lenguas, que a su vez esta palabra árabe viene del griego pandokhêion, de pas, todo y de dékhomai, yo recibo: o sea una fonda o lugar donde se recibe a todo el mundo. En ultimo término que una alhóndiga era una fonda de mercaderes y gente de paso de los tiempos antiguos. Un pandemonium eso es lo que era. Por eso yo no lo veía con buenos ojos aquel edificio de enfrente, que además los niños decían que había sido calabozo del castillo, y mi madre aseguraba que de allí no podía salir nada bueno, sobre todo cuando venían las artistas.

Cosas de niños, que le echan mucha fantasía a las cosas. Pero detrás de tanta fantasía hay un algo entreverado de realidad como si se descubriese poco a poco. Dicen que esto vienen a ser los misterios, realidades que se entreven detrás de los celajes de otras cosas que son como sus signos o símbolos. A mi la ventana redonda de una sola piedra y las argollas al lado de la puerta me daban muy mala espina pues entreveía presos, aceites de estraperlo y artistas sacacuartos. Otras veces no ocurre así, pues los auténticos misterios vienen celados por cosas tan corrientes como el pan y el vino para el misterio del Cuerpo y Sangre de Cristo en la eucaristía o el agua para entrar en el reino de los cielos y de su estadio terrenal que es la Iglesia, por ahora. A ver dónde no hay un poco de agua, un poco de pan o de vino. O de aceite. O de hombres. Y sin los hombres no se habría dado el misterio de la Encarnación y Redención.

En fin que estamos en un mundo que no todo son matemáticas y biologías, ya que estas mismas ciencias tan “seguras” encierran a su vez muchos misterios

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Published in: on marzo 13, 2007 at 4:34 pm  Dejar un comentario  

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