Trabajar la vida

Ayer, Domingo segundo de Cuaresma se nos presentaba en el evangelio de la Misa el relato de la transfiguración de Jesús según san Lucas 9, 28b-36.

En aquel tiempo, Jesús cogió a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto de la montaña, para orar. Y, mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos. De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que, apareciendo con gloria, hablaban de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén

La soledad del monte es el lugar escogido por Cristo para manifestar su gloria. Es como un adelanto del Cielo que Pedro quería detener: Maestro, ¡qué bien se está aquí!. Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.

Un adelanto del cielo pero que está después de la muerte de la cual los profetas aparecidos hablaban que se iba a consumar en Jerusalén. Aunque la contemplación en plenitud – la visión de Dios cara a cara- no puede alcanzarse  mientras estamos todavía aquí revestidos de carne mortal, debemos buscarla ansiosamente ya en el camino de la vida.

Es más, es la vida de aquí, la mortal, la que hay que trabajar como vida de fe y de camino fiel para poder ya ahora alcanzar una cierta y verdadera contemplación del misterio de Dios. Pero esto no es fácil, por eso hablo de trabajo pues como dice San Gregorio Magno le ciegan tantos obstáculos cuantos son los pensamientos que la traen y la llevan. Por tanto,  para que el alma llegue a contemplar la naturaleza invisible de Dios, el primer escalón es recogerse en sí misma. 

Sí, trabajar la vida de ahora con piedad y amorosamente. Esto quería yo hacer ver a las madres cristianas en el curso de retiro palentino y para ilustrarlo y que les entrara por los ojos se me ocurrió contarles una historia, en este caso, de mi vida de pequeño crío de un pueblo salmantino.

Pues resulta que mi padre era el médico de Miranda del Castañar, un pueblo del alcance de los Duques de Alba con su castillo y sus murallas que lo cercaban por todos lados. Esta situado en lo alto de un promontorio rodeado por tres ríos: un sitio estratégico que por eso lo pusieron allí como tal plaza fuerte. Bueno, pues mi padre era especialista en partos y andábamos allí por los años cincuenta y pocos.

Digo esto para que se vea que la cosa del ayudar a nacer no andaba muy adelantada y que por ello llamaban a mi padre desde muchos sitios de los alrededores. Sobre todo le llamaban de los cercanos pueblos de las Hurdes, ya cacereñas, pues allí, les explicaba a las madres que escuchaban, ocurría una enfermedad con efectos sobre los nacimientos de los niños; era el bocio endémico de los valles hundidos ya que las Hurdes, de todos es sabido, están mas bajas en profundidad que el nivel del mar. Eso produce que los niños nazcan normales pero luego no le crecen los huesos, y aparecen las personas mayores con un enanismo tiroideo por la falta del yodo en el aire, ya que no penetra en esos valles tan profundos. Esto en las madres da lugar a partos con muchas dificultades y por eso llamaban a mi padre. 

Mi padre tenía una moto Sanglas con la que iba por todos estos pueblos, a donde todavía no había carreteras con asfalto y todos los caminos eran de piedra, con puentes o vados sobre los ríos. A mis diez u once años, lo que me gustaba era ir con mi padre en la moto a aquellas aventuras y, ya fuera de día o de noche, mi padre, que me quería mucho, me llevaba siempre con él; y así pasando por Sotoserrano bajábamos al hondón de Arriolobos, Nuñomoral y sobre todo Caminomorisco y Pinofranqueado que era dónde más íbamos.

También me llevaba porque le cumplía un cometido, ya que como los pueblos, sobre todo los hurdanos no tenían entonces luz eléctrica, había inventado un artilugio con una lámpara que conectaba a la dinamo de la moto para así alumbrar el panorama: mi cometido era evitar que la moto se parara y me montaba a ella y me decía: “Dale acelerones si le viene el relentí”. A veces el panorama se vislumbraba serio y duro y los niños salían por cesárea que entonces era una operación a vida o muerte, aparte de que tenía lugar dónde se podía, que a veces era la cocina y en su mesa y con anestesia de mascarilla con cloroformo.Yo me enteraba bastante de lo que pasaba y aunque siempre nos trataron muy bien, las caras tristes y las lágrimas eran frecuentes. Un día en que las cosas fueron muy mal y ya mi padre y yo nos volvíamos en la moto, yo al verle tan triste le pregunté:          Papá ¿y por qué pasan estas cosas?A lo que mi padre con un gran pesar me respondió:    Hijo, la vida viene fuerte, pero la hemos de trabajar mejor 

Esta respuesta me ha servido muchas veces. Sí, la vida es y viene fuerte y no digamos la Vida sobrenatural de la gracia, pero le hemos de saber trabajar mejor y amorosamente. Eso les quería yo hacer meditar a aquella madres con tantas posibilidades de verterse hacia fuera y desperdiciar la visión y la vida de Dios en la propia alma. Trabajar la vida es… el silencio para recogerse y preparar la Comunión siguiente o la oración de la mañana, trabajar pensando en los demás y ofreciendo las sonrisas y las atenciones que todo trabajo comporta. Trabajar la vida es también hablar de las necesidades de los demás y hacerles ver que solos, sin la ayuda de Dios, podemos muy poco y que si quieren rezaremos por ellos, ofreceremos un poco de trabajo y más que nada la próxima Misa y Comunión. Trabajar la vida es, por último y entre otros muchas cosas, cultivar la formación doctrinal y cultural para estar en condiciones de dar una respuesta coherente cuando la vida o las personas nos pregunten por el por qué de las cosas.

Anuncios
Published in: on marzo 5, 2007 at 5:39 pm  Dejar un comentario  

The URI to TrackBack this entry is: https://jchordi.wordpress.com/2007/03/05/trabajar-la-vida/trackback/

RSS feed for comments on this post.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: