Un caballero de trabajo y honor

Hoy, sábado, en Oviedo en el Auditorio del Principe Felipe ha tenido lugar un acto de gran interés cultural: se han entregado por los Colegios de Fomento Los Robles y Peñamayor los premios a alumnos y a grandes maestros de las artes, la ciencia, la cultura y el deporte a personalidades internacionales y nacionales. Entre estos premios estaba uno de reconocimiento a toda una vida que ha sido recogido por un nieto en medio de una gran emoción: se trataba de un gijonés de vocación y realización universal, Don Luis Adaro.

Uno de los días siguientes al sepelio entre las numerosas notas de prensa aparecía ésta firmada por Francisco de Borja Santamaría, calaborador del diario El Comercio, que entre otras cosas decía:
Distinguía el sabio Romanista don Álvaro D’Ors entre auctoritassaber socialmente reconocido- y potestas -poder socialmente reconocido-. La autoridad no tiene que ver con el mando, con lo que habitablemente entendemos por ‘poder’, sino que consiste en el espontáneo reconocimiento por parte de los demás de que alguien posee una condición superior.

Pues bien, el singular luto que han vivido su querida ciudad de Gijón y Asturias entera, con motivo del fallecimiento de Luis Adaro, el pasado 26 de setiembre, han puesto de relieve la ‘auctoritas’ de que estaba investido; es decir, su condición de personaje excepcional; condición que se le reconocía de manera indubitable, unánime y agradecida por parte de las más variadas personas, procedentes de los más diversos campos de la actividad humana y ubicados en los más dispersos lugares del espectro ideológico. Don Luis carecía de ‘potestas’, pero ejercía, sin pretenderlo, una inigualable autoridad.

Su autoridad se sustentaba, sobre todo, en una vida dedicada de manera excepcionalmente generosa y apasionada a su querida ciudad de Gijón y a su amada Asturias.

Su generoso y apasionado derroche de trabajos y energías en cuestiones que iban mucho más allá de sus intereses privados, lo convirtieron en un acabado ejemplo de ciudadanía: de compromiso magnánimo con la mejora de la propia sociedad. La biografía de Luis Adaro es la de quien, sin participar en la vida política, concibe su existencia como un servicio desinteresado, constante, inteligente y eficaz a su ciudad y a su patria.

Pero no es sólo la eficacia con que sirvió a Gijón y a Asturias lo que le procuró la autoridad de la que estaba investido. Su insaciable afán de investigar, conocer e interesarse por los más variados asuntos eran también poco comunes y mostraba su pasión por el conocimiento.

Su autoridad provenía además de unas destacadas cualidades morales. Era don Luis hombre abierto a todo tipo de personas, generoso en el reconocimiento de los méritos y cualidades ajenos, batallador hasta la extenuación, heroicamente recto en todas sus actuaciones, dotado de un enorme sentido de la lealtad y fiel a sus compromisos y convicciones hasta la muerte.

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Published in: on marzo 3, 2007 at 7:44 pm  Comments (2)  

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2 comentariosDeja un comentario

  1. Don José Luís enhorabuena; veo que es capaz de producir con calidad y en poco tiempo este blog está cogiendo personalidad. A seguir así. Muy bien

  2. Gracias: en eso estamos


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