La ciencia, en principio, no suele trabajar con anónimos sin verificar. Por eso, para un científico que se precie, emitir un juicio basado en información anónima sin verificar es -para empezar- como para retirar o desdecir públicamente lo dicho. Con los mismos clarines, bombos y platillos internacionales con que se lanzó lo dicho.
Resulta fascinante documentarahora que el juicio acusatoriode los “científicos” de La Sapienza contra Benedicto XVI era -en sentido estricto pleno- un juicio temerario [Drae: Que se dice, hace o piensa sin fundamento, razón o motivo].
Siempre hay que verificar y perdonar siempre también al temerario. Para ello sirve muy bien esta presentación por el Papa