La Didaché en el Catecismo

Es un medio insustituible para conocer la primitiva Iglesia. No se inspira en ninguna obra anterior

Esta obra es un breve resumen de la doctrina católica, con indicaciones litúrgicas y disciplinares. Es la primera vez que la comunidad de la Iglesia, como tal, siguiendo su propio espíritu da una regla de comportamiento y de evangelización misionera. Contiene, entre otras cosas, lo que debían saber los catecúmenos antes de bautizarse. Siempre gozó de gran autoridad, como lo demuestra las muchas citas que, aun siendo un escrito relativamente pequeño, de él hace el Catecismo de la Iglesia Católica; pero no es un escrito canónico en el sentido de inspirado.

1331 Comunión, porque por este sacramento nos unimos a Cristo que nos hace partícipes de su Cuerpo y de su Sangre para formar un solo cuerpo (cf 1 Co 10,16-17); se la llama también  las cosas santas [ta hagia; sancta] “Que nadie coma ni bebe de esta eucaristía, sin haber sido antes bautizado en el nombre del Señor; puesto que el mismo dice sobre el particular: “No deis lo santo a los perros.” (Didaché 9,5) El que sea santo, que se acerque, si no que haga penitencia. (Didaché 10, 6), es el sentido primero de la  comunión de los santos de que habla el Símbolo de los Apóstoles. SEGUNDA PARTE: LA CELEBRACIÓN DEL MISTERIO CRISTIANO. ARTÍCULO 3: EL SACRAMENTO DE LA EUCARISTÍA

     

1403 En la última cena, el Señor mismo atrajo la atención de sus discípulos hacia el cumplimiento de la Pascua en el reino de Dios: “Y os digo que desde ahora no beberé de este fruto de la vid hasta el día en que lo beba con vosotros, de nuevo, en el Reino de mi Padre” (Mt 26,29; cf. Lc 22,18; Mc 14,25). Cada vez que la Iglesia celebra la Eucaristía recuerda esta promesa y su mirada se dirige hacia “el que viene” (Ap 1,4). En su oración, implora su venida: “Maran atha” (1 Co 16,22), “Ven, Señor Jesús” (Ap 22,20), “que tu gracia venga y que este mundo pase” (Didaché 10,6). SEGUNDA PARTE: LA CELEBRACIÓN DEL MISTERIO CRISTIANO. ARTÍCULO 3: EL SACRAMENTO DE LA EUCARISTÍA

     

1696 El camino de Cristo “lleva a la vida”, un camino contrario “lleva a la perdición” (Mt 7,13; cf Dt 30,15-20). La parábola evangélica de los dos caminos está siempre presente en la catequesis de la Iglesia. Significa la importancia de las decisiones morales para nuestra salvación. “Hay dos caminos, el uno de la vida, el otro de la muerte; pero entre los dos, una gran diferencia” (Didajé, 1,1). (TERCERA PARTE: LA VIDA EN CRISTO, INTRODUCCION)

     

2271 Desde el siglo primero, la Iglesia ha afirmado la malicia moral de todo aborto provocado. Esta enseñanza no ha cambiado; permanece invariable. El aborto directo, es decir, querido como un fin o como un medio, es gravemente contrario a la ley moral.

      “No matarás el embrión mediante el aborto, no darás muerte al recién nacido” (Didajé, 2,2; Bernabé, ep. 19,5; Epístola a Diogneto 5,5; Tertuliano, apol. 9).

      “Dios, Señor de la vida, ha confiado a los hombres la excelsa misión de conservar la vida, misión que deben cumplir de modo digno del hombre. Por consiguiente, se ha de proteger la vida con el máximo cuidado desde la concepción; tanto el aborto como el infanticidio son crímenes nefandos” (GS 51,3). (TERCERA PARTE: LA VIDA EN CRISTO, CAPITULO SEGUNDO)

 2760 Muy pronto, la práctica litúrgica concluyó la oración del Señor con una doxología. En la Didaché (8, 2)

“Vosotros oraréis así:

“Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo; danos hoy nuestro pan cotidiano; perdónanos nuestra deuda como nosotros perdonamos a nuestros deudores, no nos induzcas en tentación, sino líbranos del mal, porque tuyo es el poder y la gloria por todos los siglos.”

se afirma: “Tuyo es el poder y la gloria por siempre”. Las Constituciones apostólicas (7, 24, 1) añaden en el comienzo: “el reino”‘: y ésta la fórmula actual para la oración ecuménica. La tradición bizantina añade después un gloria al “Padre, Hijo y Espíritu Santo”. El misal romano desarrolla la última petición (Embolismo: “líbranos del mal”) en la perspectiva explícita de “aguardando la feliz esperanza” (Tt 2, 13) y “la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo”; después se hace la aclamación de la asamblea, volviendo a tomar la doxología de las Constituciones apostólicas. (CUARTA PARTE: LA ORACION CRISTIANA, SEGUNDA SECCION: LA ORACION DEL SEÑOR)

   

2767 Este don indisociable de las palabras del Señor y del Espíritu Santo que les da vida en el corazón de los creyentes ha sido recibido y vivido por la Iglesia desde los comienzos. Las primeras comunidades recitan la Oración del Señor “tres veces al día” (Didaché 8, 3), en lugar de las “Dieciocho bendiciones” de la piedad judía.

 (CUARTA PARTE: LA ORACION CRISTIANA, SEGUNDA SECCION: LA ORACION DEL SEÑOR)

Published in: on febrero 15, 2008 at 6:17 pm  Dejar un comentario  
Tags: ,

Ponerse a tiro

Son días de bondad y dádivas. No nos han de sobrar los agradecimientos. También y sobre todo porque Nuestra Madre Santa María es, como la llamaba frecuentemente  el querido Papa Juan Pablo II, “la más perfecta obra de Dios”.  

Y esta maravillosa criatura tiene corazón. La primera vez que se menciona en el Evangelio el corazón de María es para expresar toda la riqueza de la vida interior de la Virgen: María, escribe san Lucas, guardaba todas estas cosas ponderándolas en su corazón (Lc 2, 19). Un corazón que es sabio  porque entendió como ninguna otra criatura el sentido de las Escrituras, y conservó el recuerdo de las palabras y de las cosas relacionadas con el misterio de la salvación; inmaculado, es decir, inmune de toda mancha de pecado; dócil, porque se sometió fidelísimamente al querer de Dios en todos sus deseos; nuevo, según la antigua profecía de Ezequiel –os daré un corazón nuevo y un espíritu nuevo [Cfr Ez 36, 26]–, revestido de la novedad de la gracia merecida por Cristo; humilde, imitando el de Cristo, que dijo: Aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón [Mt 11, 29]; sencillo, libre de toda duplicidad y lleno del Espíritu de verdad.

Un corazón así es un don divino, una muestra de que sólo Dios puede dar lo que nosotros por sí solos no podemos alcanzar. Como dice el Santo Padre Benedicto XVI en la encíclica Spe salvi n. 31: “el ser agraciado por un don forma parte de la esperanza (…) Sólo su amor nos da la posibilidad de perseverar día a día con toda sobriedad, sin perder el impulso de la esperanza, en un mundo que por su naturaleza es imperfecto.”

Pero un corazón así es alcanzado cuando se ha puesto a tiro, cuando ha dejado a la gracia que realice la esperanza de lo esperado. ¿Y quién mejor que María podría ser para nosotros estrella de esperanza, Ella que con su « sí » abrió la puerta de nuestro mundo a Dios mismo; Ella que se convirtió en el Arca viviente de la Alianza, en la que Dios se hizo carne, se hizo uno de nosotros, plantó su tienda entre nosotros (cf. Jn 1,14)? (Spe salvi, n. 49)

Ponerse a tiro es propio de almas enamoradas y agradecidas, que rezan y están a la escucha. Como Don Josemaría que el 25 de septiembre de 1938 se retira a hacer Ejercicios Espirituales a Santo Domingo de Silos, cercano a Burgos, para ponerse a tiro de la voluntad de Dios. Esto ya era cosa vieja y acostumbrada en él; Nunca mejor descrita su avidez de enamorado en conversación con el Señor: de tú a Tú, como explica a Ricardo en carta de fecha 13 de febrero de 1939, desde Vitoria donde estaba predicando un curso de retiro y residía en el Palacio episcopal de la ciudad:

¡Jesús te me guarde!

Tengo necesidad de escribiros a todos, hoy, vísperas de un día de acción de gracias… ¿Quién se acordará? Pasaré la noche entera junto al Señor, en la capilla de este Palacio Episcopal, ya que ha sido tan bueno Él, que… se me ha puesto a tiro. ¡Ojalá le dé en el Corazón! (Vázquez de Prada, A. El Fundador del Opus Dei, II, p. 342)

 Por ello, como leemos en la Spe salvi, n 31, “su amor es para nosotros la garantía de que existe aquello que sólo llegamos a intuir vagamente y que, sin embargo, esperamos en lo más íntimo de nuestro ser: la vida que es « realmente » vida.” De ahí, la propuesta del Papa a que aprendamos la esperanza, que hagamos prácticas de esperanza. Y la primera manera es, claro está, rezar, hacer oración (Presentación de pps)

Published in: on febrero 15, 2008 at 1:25 pm  Dejar un comentario  
Tags: , , ,
Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.